Foto: MYSTIC7

El pasado día 26 de mayo, un joven llamado Mamoudou Gassama se jugaba la vida escalando cuatro pisos por la fachada de un edificio de apartamentos de París para salvar a un niño que se había quedado colgando del balcón. ¿Qué demonios hacía su padre mientras tanto? Jugaba a Pokémon Go.

Tras interrogar al progenitor, el fiscal Francois Mollins, encargado del caso, acaba de revelar a ABC News que el padre del pequeño había salido de casa a hacer unas compras y se retrasó más de la cuenta porque se puso a jugar al popular juego para smartphones en su camino de vuelta.

Sin comentarios.

Se da la circunstancia de que, cuando se produjo el incidente, la madre del niño estaba de viaje, visitando a su familia en la isla francesa de Reunión. El padre, que actualmente se encuentra en libertad bajo fienza, se enfrenta a una condena de hasta dos años de prisión por descuidar gravemente la tutela de su hijo, un delito contemplado por la ley francesa y cuya demanda ha tramitado la propia fiscalía.

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Mientras tanto, Mamoudou Gassama se ha convertido en héroe nacional en Francia. El joven de 22 años, un inmigrante sin papeles procedente de Mali, ha sido recibido por el mismísimo presidente de la República, Emmanuel Macron. Invocando una antigua ley francesa, Macron ha otorgado a Gassama la nacionalidad francesa. Además, el joven ha recibido una beca de estudios de 10 meses en el cuerpo de bomberos de París que, previsiblemente, le dará un trabajo digno al terminar.

Mamoudou Gassama
Photo: AP Images

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No todo es de color de rosa en esta historia. El parlamento francés trabaja en una nueva ley que endurecerá la política de inmigración. Si no hubiera sido por su afortunada hazaña, Gassama muy probablemente hubiera terminado sus días como tantos otras personas que buscan comenzar de cero en Francia: deportado de vuelta a su país. [vía The Verge]