El nuevo estudio internacional liderado por el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático ofrece una visión inquietante: los ecosistemas del planeta están sobrepasando los límites que garantizan estabilidad y resiliencia. Más del 60% de la superficie terrestre ya se encuentra en un nivel de degradación que compromete procesos esenciales como la fotosíntesis, el almacenamiento de carbono y la provisión de agua. Un aviso claro de que estamos erosionando el equilibrio vital de la Tierra.
Una biosfera bajo presión creciente
La integridad funcional de la biosfera mide la capacidad de los ecosistemas para sostener funciones como la regulación del clima o el suministro de agua y suelos fértiles. Según el análisis, el 60% de la superficie mundial ya supera los límites ecológicos considerados seguros, y casi el 40% se encuentra en alto riesgo. El salto respecto al pasado es dramático: en 1900 solo un 14% de la superficie estaba en esa situación crítica.

El impacto de la actividad humana
El estudio detalla cómo el uso intensivo de biomasa —a través de agricultura expansiva, tala y extracción de recursos— reduce la resiliencia natural. Las plantas, que deberían absorber carbono y sostener redes tróficas, son desviadas cada vez más hacia el consumo humano. Esto altera el flujo de energía de la fotosíntesis y, con él, el delicado equilibrio de carbono, agua y nitrógeno que mantiene estables los ecosistemas.
Evidencias científicas de siglos de alteraciones
El modelo global LPJmL permitió simular la evolución de la biosfera desde 1600. Los resultados muestran que los desequilibrios comenzaron mucho antes de que el cambio climático fuera reconocido, intensificados por la expansión agrícola e industrial. Europa, Asia y América del Norte aparecen como las regiones más comprometidas, con ecosistemas agotados tras siglos de explotación intensiva.

Una cartografía global para la acción
La investigación ofrece un mapa sin precedentes del sobrepaso de la frontera ecológica. Sus indicadores muestran cómo el agotamiento de biomasa compromete también la capacidad de los sumideros naturales de carbono. Johan Rockström, director del PIK, advierte que la protección de la biosfera y la acción climática deben abordarse como un único problema: restaurar la integridad ecológica es condición indispensable para frenar el calentamiento global.
Fuente: Infobae.