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Ciencia

El planeta enano que parecía muerto… y que ahora respira metano bajo la mirada del James Webb

Makemake fue durante años un simple remanente helado. Sin embargo, nuevas observaciones del James Webb muestran que libera metano, lo que lo convierte en el segundo planeta enano con signos de actividad. Una revelación que reescribe la historia de los confines solares.
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En el vasto y silencioso Cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, los científicos daban por sentado que Makemake era poco más que un fósil cósmico: hielo y roca sin vida química. Pero el James Webb acaba de dar un giro inesperado. Detectó metano gaseoso en su superficie, cambiando para siempre la percepción de este planeta enano.

Un descubrimiento que lo cambia todo

En el límite del sistema solar, un mundo pequeño parece despertar: Makemake libera metano y rompe su silencio helado
© NASA Visualization Technology Applications and Development (VTAD).

Makemake, hallado en 2005, mide unos 1.430 kilómetros de diámetro y es el segundo planeta enano más brillante del sistema solar exterior. Hasta ahora parecía un mundo congelado e inerte, pero los espectros del Webb revelan que parte de su metano no está inmóvil: brilla en forma de fluorescencia, señal de que pasa a estado gaseoso. Este hallazgo lo coloca junto a Plutón en un selecto grupo de cuerpos activos.

Dos escenarios para explicar su respiración

Los investigadores liderados por Silvia Protopapa (SwRI) proponen dos explicaciones. Una apunta a que Makemake libera metano mediante plumas, similares a los chorros de agua de Encélado, la luna de Saturno. La otra sugiere que mantiene una atmósfera ultrafina, con presiones apenas 100.000 millones de veces más débiles que las terrestres. En ambos casos, la conclusión es clara: Makemake no es un bloque estático, sino un mundo dinámico.

El laboratorio natural del Cinturón de Kuiper

En el límite del sistema solar, un mundo pequeño parece despertar: Makemake libera metano y rompe su silencio helado
© S. PROTOPAPA, I. WONG/SWRI/STSCI/NASA/ESA/CSA.

La detección no solo afecta a este planeta enano, también abre una ventana a los procesos químicos que suceden en los confines del sistema solar. El metano gaseoso podría transformarse en compuestos más complejos como etano o acetileno, impulsando reacciones inesperadas bajo temperaturas de apenas 40 Kelvin. Makemake se convierte así en un laboratorio natural que pone a prueba nuestras teorías sobre la evolución planetaria.

Lo que viene a continuación

El misterio no está resuelto. Para saber si hablamos de plumas intermitentes o de una atmósfera estable, harán falta observaciones aún más finas con el James Webb. Lo sorprendente es que, a casi 7.000 millones de kilómetros, un planeta enano “muerto” demuestra estar más vivo de lo que creíamos. Y con ello, nos recuerda que incluso en el frío extremo del Cinturón de Kuiper, los mundos respiran.

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