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Ciencia

El punto débil oculto del parásito del Chagas que podría cambiar la medicina

Un equipo de científicos argentinos y estadounidenses descubrió una debilidad inesperada en Trypanosoma cruzi, el parásito que causa el Chagas. El hallazgo revela un mecanismo único en el manejo de los iones de cobre y abre la puerta al desarrollo de futuros tratamientos más eficaces contra una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo.
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La enfermedad de Chagas continúa siendo un desafío sanitario en América Latina y otras regiones del planeta. Aunque muchos infectados pasan años sin síntomas, el avance puede provocar daños irreversibles en el corazón y otros órganos. Ahora, un grupo de investigadores ha identificado un “talón de Aquiles” del parásito responsable, que podría inspirar una nueva generación de terapias.

El hallazgo de un mecanismo singular

El estudio, publicado en The FEBS Journal, fue liderado por Julia Cricco en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, Conicet–UNR), junto a colegas de la Universidad de Auburn, en Estados Unidos. El equipo descubrió que Trypanosoma cruzi carece de los genes clásicos que regulan los iones de cobre en otros seres vivos, como bacterias, animales o plantas.

En lugar de ello, el parásito utiliza rutas alternativas para sobrevivir en ambientes donde la disponibilidad de cobre fluctúa. Esta diferencia biológica constituye una vulnerabilidad única, ya que inhibir esas proteínas específicas podría impedir su crecimiento sin afectar a las células humanas.

Por qué el cobre es vital para el parásito

El cobre es un mineral esencial en múltiples funciones metabólicas. En condiciones normales, las células usan proteínas llamadas “chaperonas” para transportarlo de manera segura y evitar que cause daños. T. cruzi, en cambio, no cuenta con esas chaperonas tradicionales.

Los experimentos mostraron que, cuando el parásito es expuesto a bajos niveles de cobre, activa un conjunto de genes que le permiten adaptarse y mantener su metabolismo. Sin este sistema alternativo, su supervivencia queda comprometida.

Implicancias para el tratamiento del Chagas

El hallazgo es relevante porque los medicamentos disponibles hoy —como el benznidazol o el nifurtimox— tienen eficacia limitada, sobre todo en fases crónicas. Al identificar un blanco molecular exclusivo del parásito, se abre la posibilidad de diseñar fármacos más selectivos y seguros.

“Si logramos inhibir estas proteínas, podríamos frenar la capacidad del parásito de multiplicarse y causar daño”, explicó Cricco. El próximo paso será comprobar cómo responde T. cruzi cuando estos genes dejan de funcionar y si el bloqueo puede realizarse sin efectos adversos en humanos.

Un problema global con raíces latinoamericanas

El Chagas afecta a más de seis millones de personas en todo el mundo. Aunque es endémico desde Estados Unidos hasta Argentina y Chile, los movimientos migratorios lo han llevado también a Europa, Asia y Oceanía.

El parásito se transmite principalmente por la vinchuca, que deposita sus heces cerca de las picaduras, pero también puede pasar de madre a hijo durante el embarazo, además de por transfusiones o trasplantes. Muchas infecciones permanecen silenciosas durante años, lo que dificulta un diagnóstico precoz.

Ciencia local con impacto internacional

El trabajo de los investigadores argentinos y estadounidenses, financiado por la Agencia I+D+i y la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación, demuestra el potencial de la colaboración internacional para abordar problemas de salud pública.

Más allá de la biología molecular, el descubrimiento tiene una dimensión esperanzadora: la posibilidad de transformar una debilidad invisible del parásito en una ventaja decisiva para la medicina. Un recordatorio de que, incluso en enfermedades centenarias, la ciencia todavía puede encontrar nuevos caminos hacia la cura.

Fuente: Infobae.

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