El espacio no deja indemne a nadie. Volver de la Estación Espacial Internacional significa reaprender lo cotidiano: caminar recto, mirar hacia abajo sin marearse o sostener el propio cuello. Cada astronauta relata su experiencia con matices distintos, pero todos coinciden en la dureza del reencuentro con la gravedad. La NASA investiga los cambios físicos y psicológicos de sus tripulaciones para preparar la exploración de la Luna y Marte, donde la adaptación será aún más exigente.
La vida después del espacio: testimonios recientes
Jasmin Moghbeli sintió el cuello fatigado tras 200 días en órbita. Andreas Mogensen apenas podía caminar en línea recta con los ojos cerrados. Satoshi Furukawa experimentó náuseas al inclinar la vista. Cada uno, parte de la misión Crew-7 en 2024, enfrentó síntomas distintos al regresar.
Otros, como Loral O’Hara, recuperaron la normalidad en apenas una semana, mientras que Frank Rubio, récord de 371 días en órbita, lidió con dolores lumbares y plantares que desaparecieron tras semanas de ejercicio intensivo.
Los #astronautas deben estar en buena forma para afrontar los retos del espacio. Entrenamos duro y aprendemos sobre actividad física, nutrición y salud a fin de estar siempre preparados.
No se trata de destacar en un área concreta, sino de mantener un nivel físico global óptimo. pic.twitter.com/Srak1ZwgBj
— Sara García Alonso (@Astro_SaraG) December 5, 2024
El peso invisible de la gravedad
Los astronautas de Crew-8 y Crew-9 describieron sensaciones similares: incomodidad al sentarse, la sorpresa de lo “pesada” que se siente la Tierra y un equilibrio que tarda días en restablecerse. Don Pettit, el astronauta más veterano de la NASA con 70 años, bromeó sobre su regreso de 220 días en órbita, pero reconoció lo difícil que resulta reentrenar los músculos pequeños, esos que casi no se usan en microgravedad y que la gravedad despierta bruscamente.
Ciencia para entender y anticipar los cambios
El Human Research Program de la NASA estudia a fondo estas transformaciones antes, durante y después de cada misión. Centros como :envihab en Alemania reproducen microgravedad con voluntarios acostados durante 60 días, mientras que en Houston instalaciones como CHAPEA y HERA simulan el aislamiento y las demoras en comunicación que enfrentarán quienes viajen a Marte.
La información recopilada sirve para diseñar rutinas de entrenamiento, protocolos médicos y estrategias psicológicas que aseguren la resiliencia de los astronautas en entornos extremos.
Así duermen los astronautas.
En el espacio no hay ni arriba ni abajo, así que no hay vertical y horizontal, y los astronautas no tienen peso, de modo que no experimentan la sensación de verticalidad. pic.twitter.com/XjRdrSmXq9
— Informa Cosmos (@InformaCosmos) December 28, 2022
Una readaptación única para cada astronauta
Algunos vuelven a sentirse plenos en días; otros necesitan semanas. Lo constante es el papel del ejercicio, el apoyo médico y el humor para sobrellevar la transición. Como resume Don Pettit: “Es un proceso de aprendizaje para volver a acostumbrarse a la gravedad”. Una lección vital mientras la humanidad se prepara para dar el próximo salto hacia la Luna y Marte.
Fuente: Meteored.