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Ciencia

El riesgo oculto bajo el Mediterráneo que preocupa a los expertos

El Mediterráneo no suele asociarse con grandes tsunamis, pero la ciencia advierte que esa calma puede ser engañosa. Fallas submarinas activas, antecedentes históricos y nuevos sistemas de monitoreo revelan un escenario más complejo de lo que parece, donde minutos pueden marcar la diferencia entre escapar o quedar atrapado.
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A simple vista, el Mediterráneo parece un mar predecible, muy distinto a los océanos donde los tsunamis forman parte del imaginario colectivo. Sin embargo, bajo sus aguas se esconden fallas geológicas activas capaces de generar olas devastadoras. Expertos y organismos internacionales llevan años analizando este riesgo silencioso, especialmente en zonas donde el margen de reacción sería extremadamente corto.

El punto más delicado bajo el Mediterráneo occidental

Distintos estudios coinciden en que una de las áreas más sensibles se encuentra en el Mar de Alborán, entre la costa sur de España y el norte de África. Allí se localiza la llamada falla de Averroes, una estructura submarina que concentra gran parte de la preocupación científica.

Según especialistas citados por medios españoles, un terremoto importante en esta zona podría generar olas de hasta seis metros de altura. Lo más alarmante no sería solo su tamaño, sino el tiempo de llegada: en apenas 21 minutos podrían alcanzar la costa española, dejando a la población unos 35 minutos para evacuar hacia zonas más seguras.

En otros escenarios, como un sismo frente a la costa de Argelia, un tsunami podría cruzar el Mediterráneo occidental y llegar a España en aproximadamente una hora y cuarto, un margen algo mayor, pero igualmente crítico.

Qué es una falla geológica y por qué importa

Una falla geológica es una fractura en la corteza terrestre donde dos bloques se desplazan entre sí. Cuando este movimiento ocurre bajo el mar y de forma brusca, puede desplazar enormes volúmenes de agua y generar un tsunami.

En el Mediterráneo, muchas de estas fallas no son tan evidentes como en otras regiones del planeta, lo que dificulta la percepción del riesgo. Aun así, su actividad es suficiente para producir eventos peligrosos, especialmente en cuencas cerradas donde las olas pueden amplificarse al llegar a la costa.

Cómo se detectan y predicen los tsunamis

La predicción no es exacta, pero sí cada vez más precisa. Los sismógrafos registran terremotos en tiempo real y permiten evaluar si un seísmo submarino tiene potencial tsunamigénico. A esto se suman sistemas de alerta que emplean redes de sensores y boyas capaces de detectar cambios anómalos en el nivel del mar.

El análisis de patrones históricos también cumple un rol clave. Estudiar tsunamis antiguos permite identificar qué zonas son más vulnerables y mejorar los modelos de simulación. En el Mediterráneo y mares adyacentes se han registrado alrededor de 100 tsunamis desde comienzos del siglo XX, cerca del 10% del total mundial en ese período.

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©MARCO DE ASSIS – Pexels

Lecciones de la historia que no deben ignorarse

El Mediterráneo ya vivió episodios devastadores. En el año 365 d.C., un terremoto de magnitud superior a 8,5 cerca de Creta desencadenó un tsunami que causó miles de muertes y arrastró barcos varios kilómetros tierra adentro.

Otro caso emblemático fue el terremoto de Lisboa de 1755, que generó un maremoto capaz de destruir gran parte de la ciudad. Aunque estos eventos no son frecuentes, demuestran que el riesgo es real y que sus consecuencias pueden ser catastróficas.

A diferencia de tsunamis como el de Tōhoku en 2011 o el del Océano Índico en 2004, en el Mediterráneo no se esperan olas de 20 o 30 metros. Según expertos del centro francés CENALT, lo habitual serían olas de uno o dos metros, aunque en zonas concretas podrían ser mayores y altamente destructivas.

El verdadero peligro va más allá de la altura

El riesgo no reside solo en el tamaño de la ola. Las corrientes violentas, las inundaciones repentinas y el arrastre de escombros pueden causar graves daños en playas, puertos y zonas urbanas bajas. Incluso olas relativamente pequeñas pueden resultar mortales si sorprenden a la población sin preparación.

Además, en costas con pendiente suave, el agua puede penetrar varios kilómetros tierra adentro, dependiendo de la forma del litoral y de la energía del tsunami.

Qué se está haciendo en Europa y en España

En los últimos años, Europa comenzó a tomarse este riesgo con mayor seriedad. La UNESCO lanzó un plan para que todas las comunidades costeras en riesgo estén preparadas ante tsunamis antes de 2030, incluyendo formación, simulacros y sistemas de alerta.

En España, el Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Tsunamis contempla alertas tempranas y protocolos de actuación para proteger a la población. Localidades costeras como Chipiona buscan incluso convertirse en municipios oficialmente “preparados para tsunamis”.

Señales de alerta que pueden salvar vidas

Existen señales naturales claras: un fuerte rugido procedente del mar, similar al de un tren o un avión, puede indicar la llegada de un tsunami. También lo es una retirada repentina del mar que deja al descubierto el fondo, o un aumento brusco del nivel del agua.

En estos casos, la recomendación es clara: alejarse de la costa de inmediato y buscar terreno elevado.

Qué hacer si ocurre un tsunami

Tras un terremoto en una zona de riesgo, hay que dirigirse a un lugar alto tan pronto como cesen las sacudidas. Si no es posible, se recomienda subir al menos al tercer piso de un edificio resistente.

Es fundamental evitar las carreteras si están dañadas y no regresar a la costa hasta que las autoridades confirmen que el peligro pasó. En algunos casos, las olas más grandes llegan después de la primera.

Un riesgo bajo control… pero nunca inexistente

El Mediterráneo no es el Pacífico, pero tampoco es inmune. La combinación de fallas activas, antecedentes históricos y costas densamente pobladas convierte al tsunami en una amenaza poco frecuente, pero potencialmente devastadora. La clave no está en el miedo, sino en la preparación: saber reconocer las señales y actuar con rapidez puede marcar la diferencia.

 

[Fuente: MSN]

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