En el extremo norte de Chile, en la región de Arica y Parinacota, se encuentra la ciudad de Arica, un lugar que desafía las expectativas climáticas habituales. Con más de 220.000 habitantes y una ubicación privilegiada frente al océano Pacífico, esta ciudad es conocida por su clima excepcionalmente seco. A pesar de estar rodeada por el vasto desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, Arica sorprende con un cielo frecuentemente nublado y una alta humedad ambiental.
La historia de esta ciudad se remonta al siglo XVI, cuando fue fundada en 1584. Desde entonces, su crecimiento ha estado marcado por su relevancia como puerto estratégico y su capacidad de adaptación a un entorno climático extremo. Su particularidad meteorológica la ha convertido en objeto de estudio y asombro para científicos y viajeros.
¿Por qué Arica es la ciudad habitada más seca del mundo?

Arica ostenta este récord debido a su asombroso régimen de precipitaciones. En ciertas ocasiones, se han registrado apenas 0,761 milímetros de lluvia en un año entero, una cantidad mínima en comparación con otras zonas del planeta. Aunque existen regiones más secas, como algunas partes de la Antártida o el corazón del desierto del Sahara, estos lugares no cuentan con poblaciones estables tan numerosas como Arica.
Existen dos razones principales que explican la extrema sequedad de esta ciudad chilena. En primer lugar, su cercanía con el desierto de Atacama, que en algunas de sus zonas no ha registrado lluvias en más de 500 años, influye directamente en el clima ariqueño. En segundo lugar, los vientos predominantes del oeste juegan un papel crucial. Cuando las masas de aire húmedo provenientes del océano intentan avanzar hacia la costa, las montañas cercanas obligan a las nubes a descargar su humedad antes de llegar a la ciudad, lo que impide la formación de lluvias significativas.
Un clima singular y templado todo el año
A diferencia de otras ciudades situadas en los límites de un desierto, donde se experimentan temperaturas extremas, Arica disfruta de un clima sorprendentemente estable. A lo largo del año, las temperaturas oscilan entre los 15ºC y los 26ºC, con valores que rara vez descienden por debajo de los 12ºC en invierno o superan los 27ºC en verano. Este fenómeno se debe a la influencia moderadora del océano Pacífico, que regula las variaciones térmicas.
El agua del mar también mantiene temperaturas agradables para los bañistas. Durante el verano, la temperatura media del agua alcanza los 23ºC, mientras que en invierno desciende a 17ºC. Esta condición climática estable y templada convierte a Arica en un destino turístico atractivo para quienes buscan disfrutar de la costa sin enfrentar calor extremo ni frío intenso.
Arica, un destino con historia y encanto

Más allá de su récord climático, Arica es una ciudad llena de vida, historia y cultura. Con 441 años de antigüedad, su crecimiento ha estado acompañado por una fuerte identidad local y una oferta turística en constante expansión. Quienes visitan la ciudad pueden disfrutar de su variada gastronomía, explorar sus monumentos históricos y recorrer los diversos espacios urbanos que ofrecen una ventana al pasado y presente de la región.
Ubicada a tan solo 18 kilómetros de la frontera entre Chile y Perú, Arica es un punto estratégico de conexión con otras importantes ciudades de la región. Entre las distancias más relevantes, se encuentran:
- 17 kilómetros hasta Tacna (Perú)
- 310 kilómetros hasta Iquique (Chile)
- 427 kilómetros hasta Arequipa (Perú)
- 473 kilómetros hasta Oruro (Bolivia)
- 487 kilómetros hasta La Paz (Bolivia)
- 2.031 kilómetros hasta Santiago (Chile)
Un destino único por descubrir
Arica es mucho más que la ciudad habitada más seca del mundo. Su clima estable, su historia fascinante y su ubicación privilegiada la convierten en un destino ideal tanto para quienes buscan aventuras en el desierto como para aquellos que desean disfrutar de la tranquilidad del mar. Si alguna vez te preguntas cómo es vivir en un lugar donde la lluvia es un evento casi imposible, Arica te ofrece la respuesta en primera persona.