Guatemala es el único productor de petróleo en Centroamérica, pero el futuro de su principal campo petrolero, Campo Xan, es incierto. Con el contrato de extracción a punto de expirar, la industria petrolera del país podría enfrentar grandes desafíos.
Desde los años 30, Guatemala ha estado explorando y extrayendo petróleo, principalmente en el departamento de Petén. A pesar de no contar con una gran cantidad de reservas, la industria petrolera ha aportado más de US$809 millones al Estado, principalmente del Campo Xan. Este campo, ubicado en San Andrés, Petén, ha sido operado por la empresa franco-británica Perenco desde 2001 y es responsable del 91% de los ingresos derivados del petróleo.
Sin embargo, la producción petrolera en Guatemala enfrenta varios desafíos, siendo el principal la inminente expiración del contrato de extracción más grande del país, el Contrato 2-85, que vence en agosto de 2025. Este contrato, que cubre las operaciones en el Campo Xan, ha sido la columna vertebral de la industria durante décadas.
El futuro de la industria está en juego
La prórroga del contrato con Perenco depende de la aprobación de una reforma a la Ley de Hidrocarburos (Decreto 109-83), propuesta en 2022, pero el tema no ha sido discutido en el Congreso. Si no se extiende el contrato, Perenco podría cesar sus operaciones en el Campo Xan, lo que podría desencadenar el colapso de la industria petrolera en Guatemala.
El presidente de la Asociación Guatemalteca de Empresas Productoras de Hidrocarburos, Fredy Gudiel, ha advertido que la salida de Perenco sería devastadora para el sector. Además, alcaldes y otros actores políticos han pedido la extensión del contrato, señalando los beneficios económicos que genera, como los aportes al Fonpetrol.
Impacto económico y proyecciones
El Ministerio de Energía y Minas (MEM) estimó en 2021 que, si el Contrato 2-85 se mantiene vigente hasta 2045, el Estado podría recibir hasta US$165.3 millones, incluyendo US$38.6 millones en regalías. Sin embargo, la posición actual del gobierno es no extender el contrato.
A pesar de este panorama incierto, Perenco aún opera una refinería y el Sistema Estacionario de Transporte de Hidrocarburos (SETH), que transporta el crudo a la terminal de Piedras Negras. Este proyecto tiene una vigencia de 25 años, con su último permiso otorgado en 2019.
El futuro de la industria petrolera en Guatemala
El mayor obstáculo para la continuidad de la extracción de petróleo en Guatemala es la legislación de áreas protegidas, que entró en vigor después del inicio de operaciones del Contrato 2-85. El campo Xan se encuentra dentro del Parque Nacional Laguna del Tigre, lo que ha generado controversia y complicaciones para la renovación del contrato.
Si la industria petrolera de Guatemala colapsa, el país perdería una importante fuente de ingresos y empleo, afectando directamente a las comunidades que dependen de los beneficios generados por las operaciones de Perenco.
La situación sigue en desarrollo, y la prórroga del contrato de Perenco será crucial para determinar el futuro de la industria petrolera en Guatemala.