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Ciencia

El volcán más grande del sistema solar hace que el Everest parezca una colina. Lleva activo miles de millones de años y todavía podría despertar

Con casi 22 kilómetros de altura y una base tan extensa como un país entero, el monte Olimpo desafía cualquier comparación terrestre. Lo más sorprendente es que este gigante marciano podría no estar completamente dormido y sigue guardando secretos que desconciertan a los científicos.
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Hay lugares en el sistema solar tan descomunales que desafían nuestra capacidad para imaginarlos. El monte Olimpo, en Marte, es uno de ellos. No solo es la montaña más alta conocida fuera de la Tierra, sino también el volcán más grande jamás identificado en nuestro vecindario cósmico.

Sus dimensiones son tan extremas que cualquier referencia terrestre se queda corta. Incluso el Everest, la montaña más alta de nuestro planeta, parece modesto cuando se compara con este coloso marciano.

Un gigante que la Tierra nunca pudo construir

El volcán más grande del sistema solar hace que el Everest parezca una colina. Lleva activo miles de millones de años y todavía podría despertar
© ESA / DLR / FU Berlin.

Los datos recopilados por la sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea sitúan la altura del monte Olimpo en aproximadamente 21,9 kilómetros desde su base hasta la cima. Eso equivale a casi dos veces y media la altura del Everest.

Pero la altura es solo una parte de la historia.

La base del volcán se extiende a lo largo de unos 600 kilómetros de diámetro, una distancia comparable a la extensión de regiones enteras en la Tierra. Sin embargo, quien caminara por sus laderas probablemente ni siquiera notaría que está ascendiendo una montaña. La inclinación media ronda apenas el 5%, una pendiente tan suave que el paisaje parece una llanura interminable.

La razón de esta desmesura está en Marte. Su gravedad es aproximadamente 2,5 veces menor que la terrestre, lo que permitió que enormes cantidades de lava se acumularan durante miles de millones de años sin que la estructura colapsara bajo su propio peso.

Un volcán que dominó Marte durante eones

El monte Olimpo pertenece a la categoría de los llamados volcanes en escudo, formados por sucesivas erupciones de lava muy fluida que se extiende a grandes distancias antes de solidificarse.

Los registros geológicos indican que su actividad comenzó hace unos 3.500 millones de años. Durante ese larguísimo periodo, incontables flujos volcánicos fueron construyendo capa tras capa hasta alcanzar dimensiones sin precedentes.

Lo sorprendente es que algunas de las coladas más recientes podrían tener apenas unos pocos millones de años, algo relativamente reciente en términos geológicos. Por eso, algunos investigadores consideran que el volcán podría no estar completamente extinguido.

Una cima que roza el espacio

El volcán más grande del sistema solar hace que el Everest parezca una colina. Lleva activo miles de millones de años y todavía podría despertar
© ESA / TGO / CaSSIS.

La parte superior del monte Olimpo se encuentra tan elevada que sobresale por encima del 95% de la atmósfera marciana.

Desde allí, la curvatura del planeta resulta claramente visible. En la cima también se encuentra una gigantesca caldera volcánica de unos 25 kilómetros de diámetro y cerca de 3 kilómetros de profundidad, formada cuando enormes cámaras de magma se vaciaron y el terreno colapsó sobre sí mismo.

Alrededor de la montaña aparece otro misterio. Una extensa región conocida como «aureola» rodea parte del volcán mediante enormes crestas y depósitos cuya formación continúa siendo objeto de debate científico. La hipótesis más aceptada apunta a gigantescos deslizamientos de terreno ocurridos hace millones de años.

El hielo imposible que apareció en la cumbre

Recientemente, los científicos encontraron algo que parecía contradictorio. Observaciones realizadas sobre varios volcanes ecuatoriales marcianos detectaron la presencia de escarcha de agua helada cerca de sus cumbres. Entre ellos se encuentra el monte Olimpo.

El hallazgo sorprendió a los investigadores porque estas regiones reciben abundante radiación solar y suelen registrar condiciones poco favorables para la formación de hielo. Sin embargo, finas capas de polvo parecen proteger temporalmente la escarcha, permitiendo que sobreviva durante breves periodos.

Para algunos expertos, este fenómeno revela procesos atmosféricos marcianos que todavía no comprendemos completamente. Y quizás esa sea la mejor definición del monte Olimpo. No es simplemente una montaña gigantesca. Es un monumento geológico construido durante miles de millones de años que sigue desafiando a la ciencia, recordándonos que Marte todavía guarda secretos capaces de cambiar nuestra visión del planeta rojo.

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