Abrigos hechos con pieles de grandes felinos cuelgan en el Instituto Leibniz de Hamburgo para el Análisis del Cambio en la Biodiversidad.
Durante siglos, pinturas y películas han mostrado el cielo oscureciéndose durante la crucifixión de Jesús. Pero la astronomía plantea una contradicción difícil de ignorar.
La fotografía global más completa muestra un planeta que sigue siendo mayoritariamente religioso, aunque ya no de la misma manera. Entre 2010 y 2020, los musulmanes fueron el grupo que más creció, el cristianismo perdió peso relativo y quienes no se identifican con ninguna religión aumentaron pese a tener la demografía en contra.
Durante décadas, miles de personas aseguraron escuchar un sonido grave que nadie más podía identificar. Ahora, un estudio científico podría haber resuelto uno de los enigmas acústicos más extraños.
Una melodía, una sirena o determinados sonidos sostenidos pueden terminar con el perro levantando el hocico y aullando. La ciencia no dice que esté “cantando”, pero sí que esa vocalización conserva una conexión sorprendentemente profunda con el sistema de comunicación de sus antepasados.
Charles Darwin la documentó en 1835, durante su famoso viaje a bordo del Beagle. Después, silencio total: ni un canto, ni un avistamiento, ni una sola grabación durante 190 años, ni siquiera cuando un investigador recorrió 150 puntos de la isla específicamente para buscarla. La explicación de por qué reapareció ahora tiene menos que ver con magia y más con gatos, ratas y una campaña de erradicación bien ejecutada
Son diminutos, viven pegados a las costas y carecen de una fase larvaria capaz de recorrer grandes distancias. Aun así, algunos de sus antepasados consiguieron atravesar el océano Austral. Un nuevo estudio cree haber encontrado el vehículo: enormes macroalgas arrancadas por las tormentas que funcionaron como balsas naturales