Saltar al contenido
Ciencia

Un estudio con grabadoras en 150 sitios de la isla no logró detectarla en 1987: casi cuatro décadas después, la ciencia entiende por qué el pachay de Galápagos nunca estuvo realmente extinto

Charles Darwin la documentó en 1835, durante su famoso viaje a bordo del Beagle. Después, silencio total: ni un canto, ni un avistamiento, ni una sola grabación durante 190 años, ni siquiera cuando un investigador recorrió 150 puntos de la isla específicamente para buscarla. La explicación de por qué reapareció ahora tiene menos que ver con magia y más con gatos, ratas y una campaña de erradicación bien ejecutada
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

La Fundación Charles Darwin, la Fundación de Conservación Jocotoco y la Dirección del Parque Nacional Galápagos confirmaron la presencia del pachay de Galápagos (Laterallus spilonota) en la isla Floreana, marcando el primer registro oficial de la especie en ese territorio desde que Charles Darwin la documentó durante su visita de 1835.

El pachay es un ave terrestre endémica pequeña, de entre 35 y 45 gramos, con plumaje gris oscuro, dorso marrón, ojos rojos y finas motas blancas en la parte trasera del cuerpo. Clasificada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, hoy sobrevive en Fernandina, Isabela, Pinta, Pinzón, Santa Cruz y Santiago, pero su presencia en Floreana y San Cristóbal había quedado envuelta en el misterio durante generaciones.

Un estudio de 1987 que buscó y no encontró nada

La ausencia no fue por falta de intentos. En 1987, el científico Daniel Rosenberg realizó un estudio extensivo utilizando grabaciones de reproducción de sonido en 150 localidades distintas de la isla, específicamente diseñado para detectar al pachay si es que todavía quedaba algún ejemplar. El resultado fue negativo, y desde entonces no se había vuelto a registrar ni un solo canto ni avistamiento, lo que llevó a buena parte de la comunidad científica a asumir que la especie se había extinguido localmente por completo.

Tres sitios, seis grabaciones, dos avistamientos

El hallazgo actual se produjo durante la expedición anual de monitoreo de aves terrestres que la Fundación Charles Darwin viene realizando en la isla desde 2015. El equipo, junto a guardaparques de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, registró la presencia del ave en tres sitios distintos dentro de una zona de transición de la isla, cubierta de árboles de guayaba, lejos de las zonas agrícolas. En total documentaron seis registros acústicos, dos avistamientos visuales y una fotografía.

Birgit Fessl, investigadora principal de conservación de aves terrestres de la fundación, planteó dos hipótesis posibles frente al hallazgo: que el ave recolonizó la isla desde otro punto, o que en realidad nunca llegó a desaparecer del todo, sino que sobrevivió con una población tan reducida que resultaba prácticamente indetectable. Según explicó, la segunda opción es la más probable, ya que se trata de aves que vuelan mal y su aparición en varios sitios distintos sugiere una presencia continua, aunque extremadamente escasa.

La pieza que faltaba: sacar a los gatos y las ratas de la isla

El redescubrimiento llegó apenas un año después de que, a fines de 2023, se implementara una campaña de erradicación de especies invasoras a gran escala en Floreana, liderada por el Parque Nacional Galápagos y la Fundación Jocotoco, con apoyo de Island Conservation. La campaña logró eliminar a la gran mayoría de los gatos ferales y roedores invasores de la isla, dos de los principales depredadores de esta ave terrestre que anida y se mueve cerca del suelo.

Arturo Izurieta, director del Parque Nacional Galápagos, remarcó que este hallazgo demuestra que los ecosistemas pueden recuperarse genuinamente cuando se les da la oportunidad. Víctor Carrión, coordinador de restauración de islas del Programa Galápagos de la Fundación Jocotoco, coincidió en que la eliminación de depredadores probablemente ofreció, por primera vez en casi dos siglos, un entorno lo bastante seguro como para que la especie volviera a expandirse.

Qué falta confirmar todavía

El pachay ya figuraba entre las 12 especies que el Proyecto de Restauración de Floreana había identificado como candidatas para una futura reintroducción, así que su reaparición espontánea representa un adelanto inesperado dentro de ese plan. El siguiente paso será un muestreo genético que permita determinar si esta población corresponde a un remanente que sobrevivió sin ser detectado durante casi dos siglos, o si en cambio se trata de un linaje llegado desde otra isla del archipiélago.

Compartir esta historia

Artículos relacionados