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Imagen: La familia List (WC)

El 21 de mayo de 1989, Robert Clark, natural de Virginia, llegó a casa más tarde de lo normal. Cuando entró, su esposa lo estaba esperando con la cena frente al televisor. Aquel día tocaba episodio del programa America’s Most Wanted. Sin embargo, el asesino en serie que presentaron fue toda una sorpresa.

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El programa contaba la macabra historia de un tipo llamado John List, un hombre que parecía ser el hijo, esposo y padre perfecto. List había trabajado duro como contador para mantener a su familia. De hecho, vivía en una mansión con su madre, esposa y tres hijos, una opulenta casa que contaba con 18 habitaciones en Westfield, Nueva Jersey. Una fortaleza que incluso contaba con un salón de baile en su interior o chimeneas de mármol.

Por tanto, List y su familia eran la encarnación del Sueño Americano en 1965. El hombre era un contable que trabajaba para un banco cercano. La familia asistía a la iglesia “religiosamente” todos los domingos como devotos luteranos, y el “bueno” de List acudía en ocasiones a la escuela dominical para dar clases. Si alguien se acercaba a la definición de la perfección de la época, esos eran los List.

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Imagen: John List (WC)

Sin embargo, todo iba a cambiar después de una serie de eventos desafortunados. En 1971, John perdió su trabajo en el banco a los 46 años. Los trabajos posteriores no funcionaron. En lugar de contarle a su familia sobre la pérdida de ingresos, el hombre comenzó a actuar de manera extraña, salía por la mañana fingiendo ir a trabajar para acudir a la estación de tren a reflexionar.

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Desconocido para su esposa, madre e hijos, List pasaba todo el día en la estación de tren, a veces incluso durmiendo, leyendo y preocupándose por cómo lidiar con lo que consideraba sus fracasos como esposo y padre.

Además de sus preocupaciones financieras, List también estaba teniendo problemas con su esposa Helen. Al parecer, la pareja tuvo que lidiar con el hecho de que Helen había contraído sífilis de su primer marido y le había pasado la enfermedad de transmisión sexual a John. Al principio, Helen mantuvo su enfermedad oculta a John (un tipo profundamente religioso). Cuando este se enteró dijo sentirse devastado por el engaño.

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La solución a la que llegó fue el asesinato de su madre, esposa e hijos. Un día, a finales de 1971, List simplemente les disparó y los mató a todos. Mató a Helen, a su hija de 16 años, Patricia, sus hijos John (15) y Frederick (13), así como su madre, Alma, de 85 años.

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Todos ellos fueron fusilados metódicamente, uno por uno, comenzando por su esposa. A Helen le disparó en la cocina mientras tomaba un café por la mañana poco después de ver partir a la escuela a sus hijos. Luego, subió al tercer piso, besó a su madre y le disparó en la cabeza mientras dormía en la cama. Después de asesinar a ambas, List arregló la casa, hizo algunos recados y regresó a la mansión para esperar a que sus hijos llegaran de la escuela. 

Esa tarde, el hombre mató a Patty y Frederic de un disparo en la cabeza. Después de asesinarlos recogió a John de las prácticas de fútbol, ​​condujo al niño hasta casa y le disparó varias veces, usando todas las municiones que quedaban en su pistola de 9 mm. Según diría mucho tiempo después, los mató para asegurarse de que irían al cielo.

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Imagen: Architectural Designs

Devoto luterano como era, John confesó los asesinatos en una carta que escribió a su pastor, alegando que los había matado a todos por motivos religiosos. En la nota que List le había escrito a Eugene Rehwinkel, el pastor de la Iglesia Luterana Redeemer, su esposa Helen había dejado de asistir a los servicios de la iglesia y su hija adolescente Patty quería convertirse en actriz, haciéndole creer que su familia se estaba alejando de Dios y que terminaría yendo al infierno por sus pecados.

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En consecuencia, sintió que matarlos a tiros era la única forma en que podía estar seguro de que terminarían en el cielo. En cuanto a su madre madre Alma, dijo que, como mujer cristiana, no habría podido soportar el impacto de los asesinatos. También trató de explicar que, al borde de la ejecución hipotecaria, su esposa, sus hijos y su madre no habrían podido soportar la vergüenza de perder la casa.

Sin embargo, esa carta no llegó tan pronto como cabría esperar. John hizo todo lo posible para retrasar el descubrimiento de los cadáveres: entre matar a su madre y esposa y asesinar a sus hijos, canceló los servicios de su casa y le dijo a la oficina de correos, vecinos y funcionarios de las escuelas que todo la familia iría a Carolina del Norte para visitar a su suegra enferma.

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Imagen: Recortes de periódicos de la época

En consecuencia, los cuerpos no fueron descubiertos durante un mes, lo que le dio a List tiempo suficiente para huir antes de que alguien se diera cuenta de que había matado a todos los miembros de su familia. Después de colocar todos los cuerpos en el salón de la casa, se quedó en la mansión esa noche y huyó a la mañana siguiente.

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Cuando las autoridades ingresaron en la mansión casi un mes después, el 7 de diciembre de 1971, oyeron música de órgano por el sistema de intercomunicación, un escenario si cabe más espeluznante. También encontraron la nota dirigida al pastor de cinco páginas de List explicando que él sentía que eran asesinatos por misericordia. Quería salvar las almas de las personas que amaba porque había demasiada maldad en el mundo físico. 

El hombre había pensado muy bien su crimen. Nadie se había enterado de los asesinatos durante un mes. El FBI encontró su coche estacionado en el Aeropuerto Internacional Kennedy en la ciudad de Nueva York, pero nunca lo encontraron.

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Casi dos décadas después, 18 años desde aquellos crímenes, el caso de List se había dado casi por perdido. Sin embargo, el 21 de mayo de 1989 se emitió un episodio de America’s Most Wanted en la televisión dedicado al caso de John.

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Imagen: America’s Most Wanted con John Walsh (WC)
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Ese día, y como decíamos al comienzo, los Clark vieron el programa e incluso estuvieron debatiendo unas horas después sobre el paradero de aquel asesino de sangre fría. Delores Clark le dijo a su esposo Robert que era posible que aquel hombre estuviera en cualquier parte, incluso podría ser un vecino.

El programa de televisión America’s Most Wanted tenía tan solo un año cuando John Walsh organizó el episodio sobre el caso de List. En el mismo, un artista forense llamado Frank Bender presentó un busto de barro con el teórico rostro de John List a los 63 años.

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En realidad, todo era parte de un plan de los fiscales en el condado de Union, Nueva Jersey. El busto físico de lo que podría haber sido List después de envejecer casi dos década, incluso con una montura de gafas y las mismas lentes que usaba cuando era más joven, podría reabrir el caso.

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Imagen: Busto de List (CC)
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Delores Clark no vio nada raro ese día mientras veía el programa con su marido, pero de las 22 millones de personas que se estimaron que vieron el episodio esa noche, las autoridades recibieron algunas pistas muy interesantes. En especial, la policía obtuvo una coincidencia con un tipo en Richmond, Virginia. Una mujer que decía ser su vecina hablaba de un parecido sorprendente con el busto. La informante dijo que su vecino también era contador y asistía regularmente a la iglesia. Su nombre: Robert Clark.

Once días después, los agentes del FBI acudieron a la firma de contabilidad donde Clark trabajaba y lo llevaron a interrogar. Aunque Clark se parecía muchísimo al busto de arcilla presentado en la televisión, negó ser el asesino. Sin embargo, a las huellas dactilares no podía negarse. Robert Clark era John List.

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Las autoridades fueron a la casa y hablaron con su esposa, a quien conoció en una reunión social de la iglesia. Delores ayudó a llenar los espacios en blanco. Resultó que List había cambiado su identidad y se mudó a Colorado bajo el supuesto nombre de “Robert Clark” antes de mudarse finalmente a Richmond.

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Imagen: List tras el arresto (CNN)
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El 1 de junio de 1989 fue arrestado oficialmente. Durante su juicio en 1990, los abogados argumentaron que List sufría de TEPT de su servicio militar en la Segunda Guerra Mundial y Corea. Los fiscales y psicólogos expertos creían que estaba pasando por una crisis de mediana edad, aunque obviamente eso no era excusa para matar.

El jurado lo encontró culpable, y un juez lo sentenció a cinco cadenas perpetuas en una prisión de Nueva Jersey. En la única entrevista que dio en la cárcel en 2002, List dijo que no se suicidó después de matar a su propia familia porque sentía que eso le impediría llegar al cielo. Todo lo que quería era reunirse con su esposa, madre e hijos en el más allá, donde no hay dolor ni sufrimiento. 

Me acerqué a todos ellos desde atrás para que no se dieran cuenta hasta el último minuto de lo que iba a hacer con ellos. Sabía que estaba mal ... Siento que cuando llegamos al cielo, no te debes preocupar por estas cosas terrenales. Me lo habrán perdonado o no se darán cuenta...

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El asesino murió en 2008, y diría que jamás obtuvo ese ansiado deseo. [ABC, Wikipedia, DidYouKnowFacts]

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