Hay varias formas de intentar detectar si alguien ha añadido una droga a una bebida, desde tiras reactivas hasta pulseras que obligan a extraer una pequeña muestra del vaso. Una startup española ha decidido atacar el mismo problema con una idea distinta: que el detector permanezca dentro de la copa durante toda la noche.
Se llama NarXcube y tiene el aspecto de un cubito de hielo transparente. Se introduce directamente en la bebida y permanece allí de forma pasiva hasta que una membrana especialmente diseñada entra en contacto con determinadas sustancias. En ese momento ocurre algo difícil de ignorar: la copa comienza a cambiar de sabor, se vuelve azul y termina convertida prácticamente en un gel.
La tecnología ha sido desarrollada por NarXcup, una startup madrileña surgida después de que una persona cercana a uno de sus fundadores sufriera un caso de sumisión química. La investigación comenzó en 2022 y el proyecto terminó convirtiéndose en empresa en 2025, instalada en el Parque Científico de Madrid.
La clave está en una membrana que rompe el cubito desde dentro

Por fuera, NarXcube utiliza una estructura transparente fabricada con materiales aptos para contacto alimentario. En una de sus caras se encuentra el elemento fundamental: un polímero molecularmente impreso (MIP) que funciona como membrana detectora. El interior contiene un polímero superabsorbente (SAP).
Cuando la membrana reconoce una de las sustancias para las que ha sido preparada, se rompe y libera el material de su interior. La reacción sigue entonces tres pasos: primero modifica fuertemente el sabor, después tiñe la bebida de azul y finalmente absorbe el líquido hasta gelificarlo por completo. Todo sucede, según la compañía, en cuestión de segundos.
La diferencia frente a un test convencional está en que el usuario no necesita sospechar previamente que algo ocurrió ni detenerse a comprobar constantemente su bebida. El dispositivo permanece dentro del vaso esperando una posible contaminación.
Las versiones utilizadas en algunos de los pilotos de 2026 estaban específicamente preparadas para detectar escopolamina, según la documentación publicada por la propia compañía. Otros ayuntamientos han presentado pruebas con dispositivos destinados a detectar diferentes sustancias, por lo que las capacidades concretas dependen de la versión utilizada.
Convertir toda la copa en gel tiene una segunda función

El color azul y el sabor desagradable funcionan como señales de alarma, pero la gelificación tiene una consecuencia todavía más interesante: hace que la bebida deje de ser ingerible y permite que la sustancia detectada quede atrapada dentro del material.
NarXcup plantea esa característica como una forma de preservar una posible evidencia para un análisis posterior, algo especialmente relevante en delitos donde conseguir muestras puede resultar complicado. La compañía asegura que el narcótico puede recuperarse posteriormente del líquido gelificado para su análisis.
El sistema ya salió del laboratorio. Durante el verano de 2026 se realizaron pilotos en municipios españoles. En Pozuelo de Alarcón, por ejemplo, se distribuyeron más de un centenar durante las fiestas de Nuestra Señora del Carmen, mientras que El Casar anunció alrededor de 300 unidades dentro de sus medidas contra la sumisión química.
El siguiente paso será convertirlo en un producto de consumo. NarXcup asegura que pretende llevarlo a farmacias en 2027, con versiones capaces de reconocer más sustancias y un precio objetivo de entre 8 y 10 euros por tres unidades. También desarrolla un vaso que integra directamente la misma tecnología y estudia añadir conectividad Bluetooth para enviar una alerta al teléfono cuando se produzca una detección.
La idea detrás de NarXcube es sencilla: que el usuario no tenga que comprobar constantemente si su bebida sigue siendo segura. Si alguien introduce una sustancia que el dispositivo pueda detectar, es la propia copa la que cambia hasta volverse imposible de ignorar.