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En la excavación arqueológica de un sitio funerario de 2.800 años en Siberia encontraron importantes cantidades de cannabis

Los arqueólogos encontraron trazas de cannabis en muestras de trenzas de cabello hallado en un montículo funerario del siglo VIII a.C., en el “Valle de los reyes” de Siberia. Y también había muchas semillas.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Se trata quizá de la pregunta más lógica y loca a la vez: ¿Quién fue el primer humano que fumó marihuana? “A pesar del gran interés en el uso de cannabis en la antigüedad, el uso psicoactivo de esta planta no se conoce mucho”, según los arqueólogos del Instituto de Geoantropología Max Planck de Alemania, y sus colegas.

Sin embargo, está surgiendo información a partir de la evidencia más antigua del uso del cannabis por parte de los humanos que buscaban sus propiedades de expandir la mente. Es en un montículo funerario de la Escitia oriental del siglo VIII a.C., en lo que se conoce como “el valle siberiano de los reyes”. Es buena evidencia la hallada en las excavaciones de este montículo fúnebre de hace 2.800 años, Tunnug 1, donde se encontraron trazas químicas en cabello humano, además de semillas. Eso sugiere que probablemente se usara el cannabis en ritos funerarios en la región de los antiguos nómades ecuestres.

Los investigadores utilizaron la espectrometría de masas para analizar muestras de trenzas de cabello recuperadas en el sitio, y encontraron contenido de cannabinol, de 560 partes por mil millones (0,56 microgramos por gramo) en cada muestra.

“Estos datos se suman al creciente repertorio global de evidencia arqueológica del uso de drogas que alteran la mente o el ánimo en la antigüedad”, dijo el arqueólogo Timur Sadykov, científico que encabeza el trabajo a nombre del Instituto de la Historia de la Cultura Material de la Academia de Ciencias de Rusia, junto a sus coautores.

“El uso de cannabis en la antigüedad surge así no simplemente como curiosidad farmacológica sino como indicación de cómo las sociedades antiguas probaban y ritualizaban las cualidades psicoactivas del mundo botánico”.

En la estepa

Los pares de Sadykov y sus colegas alemanes, incluyendo al arqueólogo Gino Caspari del Instituto Max Planck, han estado trabajando metódicamente en la excavación de los secretos de Tunnug 1 desde 2024 al menos. Para entender lo que eso implica, pensemos que el equipo recogió a mano 243 semillas enteras de cannabis en el túmulo fúnebre, junto a 722 semillas de cannabis completas y 516 fragmentadas, que se recogieron en muestras de flotación, mezclando la tierra con agua para ubicar evidencia que pudiera estar oculta.

Esa cantidad, señalaron los investigadores, fue tan solo una de las razones por las que entienden que el cannabis tenía un rol definido en las ceremonias fúnebres. También la proporción lo sugiere. Porque todo lo recogido del material vegetal prehistórico de Tunnug 1 era “casi todo semillas de cannabis, en tanto que de otras semillas silvestres se encontró muy poco”.

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©Frozen Corpses Golden Treasures, T. Wallace & G. Caspari

El equipo luego sometió estas semillas de cannabis a métodos de datación por radiocarbono para su nuevo estudio que se publicó el jueves en Science. Tomaron dos semillas del ataúd de tronco de un escita, el “esqueleto 139”, y dos más del ataúd de tronco del “esqueleto 135”.

Informaron que esas muestras les ayudaron a determinar mejor la fecha, que según el estudio fue “en la primera década del siglo VIII a.C., o que coincide con las fechas de la construcción del complejo funerario”.

Los nómades de Siberia

Ahora los antiguos nómadas escitas son el primer pueblo del que se sabe que usaban cannabis por sus efectos psicoactivos, según el trabajo. Sin embargo, en general los académicos creen que el cannabis domesticado apareció hace unos 6.000 años en Asia oriental, donde se cultivaba por el aceite obtenido a partir de sus semillas.

“El cannabis de Asia oriental evolucionó hacia un linaje definido de cultivo que luego llevó al cáñamo y a variedades que se siguen cultivando hoy en China por sus semillas”, señaló Caspari junto con sus coautores.

Hay probabilidades de que los restos de cannabis de este sitio funerario sirvan para definir conexiones de este a oeste entre los escitas y las primeras culturas ecuestres de Mongolia, de donde probablemente provenían sus orígenes culturales. En torno a los esqueletos 135 y 139 del túmulo fúnebre, los investigadores encontraron al menos cinco pilas de huesos de caballos, que se cree fueron ofrendas de sacrificio.

“Los jinetes escitas han captado la imaginación de los historiadores desde tiempos de Heródoto”, dijo Caspari en 2024 al hablar de esos caballos sacrificados. El sitio fúnebre, dijo, destaca “la importancia del interior de Asia en la promoción de las primeras conexiones culturales transcontinentales, y el rol de las prácticas funerarias que fueron dando forma al paisaje político y cultural de la estepa de Eurasia”.

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