Blue Origin acaba de presentar una de sus apuestas tecnológicas más ambiciosas. La empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos desarrolló Northstar, un nuevo motor diseñado para aumentar la potencia de sus cohetes mientras reduce considerablemente los costos de producción.
El anuncio llega en un momento complicado para la compañía, que continúa recuperándose de la explosión de un New Glenn durante una prueba en tierra en mayo de 2026. A pesar de ese contratiempo, Blue Origin busca acelerar su capacidad industrial y competir por una mayor participación en el mercado de lanzamientos espaciales.
Northstar promete convertirse en una pieza fundamental de esa estrategia, gracias a una combinación de fabricación avanzada, materiales más ligeros y un diseño considerablemente simplificado.
Un motor más potente que cuesta cuatro veces menos
El nuevo Northstar está pensado para sustituir progresivamente al BE-4, el motor que actualmente impulsa la primera etapa del New Glenn.
Según Blue Origin, el diseño reduce aproximadamente un 50% la cantidad de componentes y un 30% la masa del motor. Además, más del 65% se fabrica mediante tecnologías de impresión 3D.
Estas modificaciones permitirían producir cada unidad por aproximadamente una cuarta parte del costo del BE-4, aunque se trata de una estimación de la compañía. En términos de rendimiento, Northstar alcanza un empuje de aproximadamente 324 toneladas-fuerza, frente a las 290 toneladas-fuerza del BE-4.
Ambos utilizan metano y oxígeno líquido como propelentes, pero el nuevo diseño incorpora mejoras destinadas a simplificar la producción.
Uno de los objetivos más llamativos es conseguir que cada motor pueda ensamblarse en menos de 24 horas, algo que facilitaría aumentar el ritmo de fabricación.

Una tercera etapa para conquistar órbitas más lejanas
El anuncio también incluye GS3, una nueva tercera etapa para el cohete New Glenn, diseñada para transportar cargas directamente a órbitas geoestacionarias y trayectorias hacia la Luna.
Esta etapa utilizará el motor BE-7, alimentado con hidrógeno y oxígeno líquidos, y podrá incorporarse a diferentes configuraciones del lanzador. Con siete motores en su primera etapa y dos en la segunda, New Glenn podría transportar hasta ocho toneladas directamente a órbita geoestacionaria y diez toneladas hacia una trayectoria lunar.
En una configuración ampliada de nueve motores inferiores y cuatro superiores, esas capacidades aumentarían a 14 y 20 toneladas, respectivamente.
La tercera etapa permitirá realizar misiones más exigentes sin modificar el espacio disponible para la carga útil.
El desafío de fabricar depósitos ultraligeros
Para reducir el peso de GS3, Blue Origin está desarrollando depósitos de materiales compuestos capaces de almacenar hidrógeno líquido.
El problema es que las moléculas de hidrógeno son extremadamente pequeñas y pueden escapar a través de imperfecciones en los materiales. Durante las pruebas, un depósito experimental resistió el 100% de su presión máxima operativa durante dos horas y media. También soportó el 150% de esa presión durante diez minutos.
Estos resultados representan un avance importante, aunque todavía serán necesarias nuevas verificaciones antes de su utilización en vuelos espaciales.

Cuándo comenzará a utilizarse esta tecnología
Blue Origin confirmó que GS3 ya cuenta con un cliente gubernamental para una misión en el espacio entre la Tierra y la Luna prevista para 2028.
Northstar, por su parte, ya comenzó sus pruebas de encendido, pero todavía no tiene una fecha confirmada para su primer vuelo. La compañía aspira a desarrollar una infraestructura capaz de sostener eventualmente más de mil lanzamientos anuales, una meta extremadamente ambiciosa.
Si las nuevas tecnologías cumplen sus promesas, Blue Origin podría reducir considerablemente el costo de acceso al espacio y ampliar sus posibilidades de competir en las futuras misiones lunares y comerciales.