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Ciencia

Más de lo que pensamos: hay gatos que se parecen mucho a los bebés humanos, y tienen su propia personalidad

Los científicos los agruparon en cuatro tipos, y hay una que exhibe la misma mezcla de timidez y curiosidad ante los desconocidos, igual que los bebés.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Son muchos los que dicen que su gato es su bebé peludo. Y un estudio que se dio a conocer hoy señala que en el caso de algunos felinos, es una buena comparación.

En Japón, unos científicos encuestaron a los dueños de gatos sobre la disposición y conducta de sus mascotas. Encontraron que algunos gatos tienden a mostrarse temerosos ante lo desconocido, pero que de todos modos se acercan. Es lo que hacen los bebés humanos, con esa mezcla de timidez y curiosidad. Aunque se requiere profundizar en el estudio, los hallazgos indican que los gatos son más complicados de lo que se suele suponer, afirman los autores.

“Espero que esta investigación aliente a la gente a reconsiderar los estereotipos de que los perros son amigables y los gatos, no. Las personalidades de los animales son mucho más diversas y complejas de lo que sugieren esas etiquetas”, le dijo a Gizmodo Madoka Hattori, que investiga gatos en la Universidad de Kioto, Japón.

Curioso temor

Hattori ha estado estudiando a los gatos desde su niñez, literalmente.

Cuando tenía seis años escribió un trabajo sobre los experimentos que hacía para determinar si su gato Cedric Hanzo Hattori era diestro o zurdo (era diestro). Y más recientemente ella y sus colegas estudiaron si la oxitocina, hormona importante para la vinculación social entre humanos, podría influir también en las interacciones entre gatos y humanos. Fue durante estos experimentos que el equipo notó que algunos gatos tenían un curioso temor como el de los bebés.

A partir de los nueve meses los bebés humanos a menudo exhiben una actitud que parece contradictoria ante algo o alguien desconocido: les asusta fácilmente lo que no conocen, pero sienten gran curiosidad de todos modos. Si alguna vez notaste que un bebé de otra persona te mira con mucha atención, y luego esconde la carita con una sonrisa tímida si nota que lo estás mirando, sabes de lo que estoy hablando.

La hipótesis del equipo de Hattori era que los gatos en general muestran la misma ambivalencia ante algo nuevo. Por eso hicieron varias encuestas a dueños de gatos, buscando determinar el nivel de timidez, temor y sociabilidad de los gatos ante la gente desconocida. En total entrevistaron a más de 300 dueños de gatos.

Basándose en las respuestas, concluyeron que cuanto más miedosos eran los gatos, más tímidos solían ser. Era lo que esperaban ver, pero para su sorpresa encontraron que la timidez de los gatos no se veía exactamente como la de los bebés.

En varios estudios se encontró que los bebés humanos, sean tímidos o no, están dispuestos al contacto con desconocidos mayormente, pero no fue eso lo que vieron los investigadores en sus encuestas sino que parecía haber cuatro grupos de gatos en general: los muy sociales casi sin miedo; los atrevidos que eran sociables pero no tanto con los desconocidos; los temerosos que se apartaban de los extraños todo lo posible; y los temerosos que sentían curiosidad y se inclinaban por acercarse a eso que les inspiraba temor.

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©Ed Cara

Este último grupo es el que se parece a la clásica timidez de los bebés humanos, afirman los investigadores. Los gatos machos nacidos sin hogar tenían más probabilidades de mostrar esa conducta, notaron también. Publicaron sus resultados el miércoles en PLOS One.

Más por aprender

Este trabajo es solo el inicio, y Hattori dice que seguirán investigando para entender más sobre la timidez de los gatos. Lo próximo será estudiar la conducta de los gatos directamente. Eso es fácil decirlo, pero hacerlo puede resultar más complicado porque los gatos se comportan de manera muy diferente en el laboratorio, o ante científicos que toman notas. Esos experimentos, en situación ideal, tienen que incluir la ayuda de los dueños.

“Un investigador que visita la casa donde está el gato podría cambiar la conducta del felino, por lo que será esencial que los dueños colaboren y sería muy útil hacerlo desde una perspectiva científica ciudadana, en que los dueños nos ayuden a registrar las observaciones de las conductas de sus gatos”, expresó.

Lo que aprendamos sobre las personalidades de los gatos alguna vez podría ayudarnos a entrenarlos, mejorando resultados en los gatos que están en los refugios, por ejemplo. Lo cierto es que el trabajo muestra que los gatos son muy singulares.

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