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Ciencia

En todo el mundo hay niños que siguen tragando imanes, y alarma la cantidad de casos

“Si hay imanes al alcance de los niños es inevitable que algunos los ingieran, y las consecuencias pueden ser severas”.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Los niños pequeños suelen llevarse a la boca lo que no deberían. E incluso los objetos más inofensivos, como los juguetes, pueden tener componentes lo suficientemente pequeños como para que un bebé los trague, como sucede con los imanes. A pesar de que cada vez hay más regulaciones, miles de niños de todo el mundo siguen tragando imanes.

En un estudio internacional los investigadores de la Universidad de California, Davis (UC Davis) y UC Davis Health investigaron los informes pediátricos de ingesta de manes en todo el mundo junto con la correspondiente política nacional respecto del tema en cuestión. Sus resultados indican que los niños estadounidenses podrían ser especialmente vulnerables. Aunque el estudio solo pudo analizar el 23% de los países del mundo, los investigadores esperan que sus comparaciones sirvan para mejorar las políticas regulatorias en el futuro.

“Los datos demuestran que la ingestión pediátrica de imanes es un problema internacional que hay que resolver”, escribieron en un trabajo que se publicó hoy en Injury Prevention. “Todas las áreas geográficas tienen a disposición productos y restricciones vigentes, pero el problema persiste: si hay imanes al alcance de los niños, es inevitable que algunos niños los ingieran, y eso lleva a una cantidad de graves consecuencias”.

Quiénes son los que están en riesgo

Los niños del mundo entero, en especial los que tienen menos de cuatro años de edad, corren el riesgo de tragar imanes pequeños de alta potencia que se encuentran en objetos de la casa, como un control remoto, un juguete, o pequeños electrodomésticos. Si bien los investigadores señalan que tragar un solo imán podría no ser algo problemático, si tratan más o tragan un imán junto con un objeto metálico, podría ser necesaria la intervención médica invasiva.

Para tener una mejor imagen de las tendencias globales el equipo estudió trabajos publicados entre 2002 y 2024 sobre la prevalencia y las consecuencias en niños que tragaron imanes, considerando individuos de hasta 18 años. La mayoría de los 96 trabajos eran de Asia, Medio Oriente, América del norte, Europa, Chile, Australia, Egipto y Túnez. Los investigadores además evaluaron las políticas que rigen la producción, venta y uso de imanes en esos países.

La edad promedio de los niños que tragaron imagen era de entre dos y ocho años, y la mayoría había tragado imanes que formaban parte de juguetes, de elementos de escuela y oficina, estando en casa o en los lugares como las guarderías. Muchos de los niños necesitaron intervención médica.

EE.UU. representa el país con la mayor cantidad de incidentes (23.756) aunque eso podría deberse a que los estadounidenses informan de los casos con mayor frecuencia. Varios de los demás países, incluyendo EE.UU. y China, vieron un aumento en la cantidad de casos informados a lo largo del tiempo. También eso podría ser resultado de informes más precisos o de cambios en el costo, mercadeo, disponibilidad o regulaciones respecto de los imanes, indican los investigadores.

Respecto de las políticas de regulación el equipo encontró que sólo 10 países o zonas geopolíticas tienen regulaciones pediátricas respecto a la ingesta de imanes: EE.UU., Canadá, la Unión Europea, Reino Unido, Francia, Emiratos Árabes Unidos, Taiwán, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Las políticas incluían (pocas) prohibiciones de uso de imanes pequeños, límites en la fuerza de los imanes, o regulaciones y/o etiquetado.

Muchos países carecen de políticas nacionales que limiten el acceso a imanes pequeños que pudieran ingerirse, incluso países con incidencia publicada de morbidez y mortalidad por ingestión pediátrica de imanes”, explicaron los investigadores. En EE.UU. las regulaciones que impedían el uso de imanes de alta potencia se derogaron en 2016, tras lo cual los informes de ingestión pediátrica de imanes aumentaron en 444% hasta 2022, cuando entraron en vigencia políticas nuevas, aunque cuestionables.

En total los investigadores argumentan que la verdadera cantidad de ingestiones pediátricas de imanes probablemente sea mayor a la que presentaron en su trabajo, ya que muchos incidentes que no requieren de intervención médica probablemente no se documenten. Si bien su estudio se “limitó a la información disponible”, el problema sigue estando: los niños tragan imanes, y los casos son cada vez más.

Afortunadamente “estos datos también nos brindan información sobre potenciales soluciones”, señalaron los investigadores. “La eliminación de los imanes en el mercado se vincula a la reducción en la cantidad de lesiones relacionadas con la ingestión de imanes y así, se deben proponer, promover y poner en vigencia políticas en relación al problema”.

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