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Ciencia

El 80% de las personas se aparta hacia la izquierda cuando esquiva a alguien en la calle. Un estudio con 573 participantes confirmó el sesgo en todas las edades, géneros y culturas, pero no pudo explicar por qué

Aparentemente es un sesgo que existe, aunque los científicos todavía no tienen idea de la razón
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Cuando vas caminando por una calle en la que hay mucha gente e intentas no chocar con alguien, la ciencia dice que lo más probable es que te voltees o apartes hacia la izquierda. Pero esa ciencia todavía no logró saber por qué.

Ese fue el objetivo de un estudio reciente que se publicó en Nature Communications. Según el estudio parece que la conducta de los peatones tiene una real tendencia al movimiento en sentido contrario al de las agujas del reloj, no importa cuál sea su edad, género o dinámica social. En cinco experimentos con 573 participantes el equipo puso a prueba diversas hipótesis sobre el porqué, pero no lograron responder a esa pregunta.

“Fue algo completamente inesperado porque, al menos por instinto cuando caminas por algún lugar, imaginas que la gente se inclinará según les convenga, sin que haya una preferencia general”, declaró Claudio Feliciani, coautor del trabajo e investigador de la Universidad Waseda de Japón. “Sin embargo, observamos una tendencia mensurable y definida de girar o voltear en contra del sentido de las agujas del reloj, cuando lo mismo daba que lo hicieran en sentido horario”.

Disculpe, permiso

Según el estudio, caminar por una calle donde hay mucha gente representa una instancia singular de la conducta colectiva que surge de “la simple conducta individual adoptada de manera independiente por muchas personas”, es decir, el no querer chocar con otros. Estos fenómenos emergentes, como los llaman, no necesariamente requieren de líderes o de movimiento intencional, y “a menudo la gente ni siquiera está al tanto del patrón que están creando”, añaden en el trabajo.

Son tendencias que se hicieron notablemente aparentes hace unos años cuando el equipo estaba estudiando conductas de distanciamiento social. Por algún motivo, los participantes de 32 experimentos —de los 33 que se llevaron a cabo— preferían voltear en sentido contrario al de las agujas del reloj”, recordó Feliciano que en ese momento estaba con la Universidad de Tokio, Japón.

¿Hacia la izquierda?

Los investigadores les indicaron a los participantes que caminaran como quisieran y un dron iba registrando desde arriba sus movimientos. “Casi de inmediato” surgió el sesgo de ir en sentido contrario al de las agujas del reloj, en casi el 80% de los participantes, le explicó al New York Times Iñaki Echeverría-Huarte, autor principal del trabajo y físico de la Universidad de Navarra, España.

Cuando el equipo puso a prueba a los participantes a solas, y ya no en grupo, el 75% de los participantes seguía eligiendo ir hacia la izquierda. Y cuando hicieron el trabajo con peatones en Japón —donde la norma es caminar por la izquierda— hubo más gente todavía que iba hacia la izquierda. Cuando trataron de comparar si los niños actuaban de manera diferente, ya que todavía no están al tanto de las convenciones sociales, la evidencia mostró que también ellos tendían a ir hacia la izquierda. Incluso cuando el equipo lo intentó cubriendo con un parche el ojo del participante, no hubo muchos cambios, indicó Feliciani.

Tal vez solo se trate de las vibras

En su trabajo el equipo escribió que aunque este sesgo es bien evidente “no se lo debe tomar como evidencia de una ley universal”. Tampoco se sabe si en situaciones más extremas como una evacuación de emergencia aparecería una conducta similar, ni qué sucedería con personas que tienen limitaciones en sus funciones físicas o psicológicas. En resumen, el mecanismo preciso “sigue siendo una pregunta abierta”, le dijo Echeverría-Huarte a The Guardian.

Sin embargo, otros expertos que no participaron de esta investigación, dicen que los resultados podrían tener implicaciones importantes en el control de multitudes. Por ejemplo, el sesgo de ir hacia la izquierda “tal vez tenga consecuencias de largo alcance para el tráfico peatonal cotidiano, pero simplemente no las hemos buscado”, le dijo a The Times Karol Bacik, matemático del MIT.

Además, estos patrones de conducta, a pesar de que no sean intencionales, deberían resultar de interés para el diseño de espacios y planes de evacuación eficientes, señala el trabajo.

“No sabemos por qué sucede, pero pensamos que al entender las razones podríamos entender mejor cómo percibimos el mundo. Podría ayudarnos a descubrir más cosas que tal vez sean más importantes que esta”, le dijo Feliciani a The Guardian.

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