Saltar al contenido
Ciencia

Unas huellas fósiles en una costa italiana acaban de adelantar el momento en que los dinosaurios empezaron a dominar la Tierra. El yacimiento de Lerici apunta a una revolución ecológica ocurrida hace 230 millones de años

Un nuevo análisis del icnositio de Lerici, en el noroeste de Italia, sugiere que los dinosaurios (especialmente los primeros sauropodomorfos) ya estaban ganando protagonismo a finales del Carniense. Las huellas fósiles obligan a mirar más allá de los esqueletos y sitúan su primera gran expansión global antes de lo que se pensaba.
Por

Tiempo de lectura 5 minutos

Comentarios (0)

Los huesos cuentan una parte de la historia. Las huellas, otra muy distinta. Un esqueleto fósil dice qué animal murió en un lugar; una pisada muestra quién caminó por allí, cómo se movía y qué otros animales compartían el mismo paisaje. Por eso un conjunto de marcas impresas en rocas italianas acaba de volverse tan importante para entender el ascenso de los dinosaurios.

El nuevo estudio, publicado en Gondwana Research por Lorenzo Marchetti, Alberto Collareta, Valerio Granata y Matteo Belvedere, reevalúa el yacimiento de huellas de Lerici, en La Spezia, y lo presenta como una de las asociaciones más antiguas dominadas por dinosaurios. La clave es que esas huellas se datan en el Carniense tardío, hace unos 230 millones de años, justo en el momento en que la Tierra atravesaba una fase climática mucho más húmeda y turbulenta.

La pista no estaba en un hueso, sino en una superficie pisoteada

Unas huellas fósiles en una costa italiana acaban de adelantar el momento en que los dinosaurios empezaron a dominar la Tierra. El yacimiento de Lerici apunta a una revolución ecológica ocurrida hace 230 millones de años
© L. Marchetti et al. 2026.

El yacimiento de Lerici no es nuevo, pero sí lo es la lectura que propone este trabajo. Según el artículo de Palaeontologia Electronica dedicado a la conservación del mismo icnositio, esta superficie del Triásico Superior es la localidad tipo de Evazoum sirigui y conserva una icnofauna pequeña pero diversa, con huellas de dinosaurios y de otros tetrápodos. El problema es que la erosión ha ido dañando el afloramiento, hasta el punto de que algunas pisadas ya se han perdido.

Para revisar el conjunto, los investigadores recurrieron a modelos digitales en tres dimensiones, fotogrametría y escaneado de luz estructurada. No se trataba solo de “ver mejor” las huellas, sino de reinterpretar qué animales pudieron producirlas y qué lugar ocupaban dentro del ecosistema.

Esa diferencia importa. En paleontología, una huella no se lee como una simple marca: se compara con anatomía, marcha, distribución de dedos, almohadillas y orientación del pie. Y en Lerici, esa revisión cambia bastante la foto general.

Los primeros sauropodomorfos ya estaban tomando el escenario

El punto fuerte del estudio es que la asociación de Lerici está dominada por dinosaurios, y especialmente por sauropodomorfos tempranos. Estos animales no eran todavía los gigantes de cuello largo que dominarían el Jurásico, como Brachiosaurus o Diplodocus, sino formas más primitivas, muchas veces bípedas o de tamaño moderado.

Según el resumen del trabajo disponible en ResearchGate, Lerici conserva la coocurrencia más temprana conocida de dos icnogéneros diferentes de sauropodomorfos. Ese dato aporta evidencia de una radiación de estos dinosaurios ya en el Carniense tardío, reconocible en una amplia franja geográfica que va de Argentina a Italia.

La idea es potente porque desplaza el inicio del gran éxito sauropodomorfo. Hasta hace no tanto, parte del relato situaba su diversificación más clara en el Noriense, algo después. Las huellas italianas sugieren que esa expansión ya estaba en marcha antes, en un mundo que acababa de cambiar de forma drástica.

El clima pudo abrirles la puerta

Unas huellas fósiles en una costa italiana acaban de adelantar el momento en que los dinosaurios empezaron a dominar la Tierra. El yacimiento de Lerici apunta a una revolución ecológica ocurrida hace 230 millones de años
© L. Marchetti et al. 2026.

El telón de fondo es el Episodio Pluvial del Carniense, una fase del Triásico en la que regiones áridas pasaron a condiciones más húmedas. Un estudio de Nature Communications ya había vinculado ese episodio con una explosión de diversidad y relevancia ecológica de los dinosaurios: sus autores defendían que las huellas de dinosaurio aparecen justo en el momento del cambio climático y que los dinosaurios aprovecharon el declive de otros herbívoros para ocupar nuevos espacios.

El trabajo de Lerici encaja con esa hipótesis y la refuerza desde otro ángulo. No se apoya solo en huesos, que pueden estar muy condicionados por dónde fosilizaron mejor los esqueletos, sino en pisadas, un registro que puede revelar presencia y comportamiento allí donde los restos óseos faltan.

El propio artículo de Gondwana Research sostiene que esta icnoasociación, al ser temprana, carniense y dominada por dinosaurios, respalda las hipótesis más recientes sobre la influencia del Episodio Pluvial del Carniense en la evolución temprana de estos animales.

El tobillo fue la clave para separar dinosaurios de otros reptiles

Uno de los puntos más técnicos del estudio también es uno de los más importantes. Algunas huellas grandes de Lerici habían sido atribuidas en el pasado a pseudosuquios, el grupo de reptiles emparentado con los cocodrilos actuales. La nueva revisión propone reasignarlas a sauropodomorfos.

La razón está en la arquitectura del pie. Los pseudosuquios tenían un tobillo crurotarsal, con una configuración distinta y un quinto dedo más marcado y separado. Los dinosaurios primitivos, en cambio, presentaban un tobillo mesotarsal más rígido y una reducción funcional del quinto dedo. Esa diferencia deja señales en la huella: cuántos dedos se imprimen, cómo se agrupan y dónde aparece la almohadilla metatarsiana.

Según los autores del nuevo trabajo, la configuración del tobillo permite distinguir con más claridad entre huellas de pseudosuquios y de dinosaurios, algo que ayuda a corregir identificaciones previas en Lerici.

Italia se suma a un mapa mucho más grande

Unas huellas fósiles en una costa italiana acaban de adelantar el momento en que los dinosaurios empezaron a dominar la Tierra. El yacimiento de Lerici apunta a una revolución ecológica ocurrida hace 230 millones de años
© L. Marchetti et al. 2026,

La importancia de Lerici no se entiende solo mirando Italia. El registro triásico de huellas muestra que los primeros dinosaurios y dinosauromorfos aparecen en varios puntos del mundo. Una revisión publicada en el Italian Journal of Geosciences señala que las huellas triásicas de dinosaurios están documentadas en regiones de Europa, África, América del Norte, Sudamérica, Australia y China, aunque con problemas de identificación y datación que obligan a ser prudentes.

Ahí es donde Lerici gana peso. No es una anécdota local, sino una pieza que ayuda a conectar el registro del hemisferio norte con evidencias de Sudamérica y otros territorios. Si los sauropodomorfos ya estaban presentes y diversificándose en latitudes amplias durante el Carniense, entonces su ascenso fue más temprano y más global de lo que el registro óseo por sí solo permitía ver.

Dicho de otra manera: los dinosaurios no habrían pasado de secundarios a dominantes de golpe en el Jurásico. Su avance empezó antes, en medio de una crisis climática que reordenó ecosistemas enteros, explica La Brújula Verde.

Las huellas de Lerici son una fotografía de una revolución ecológica

Lo fascinante de este hallazgo es que no muestra una batalla, ni una extinción espectacular, ni un dinosaurio gigante posando para la historia. Muestra pisadas. Marcas de animales moviéndose por una antigua llanura costera deltaica, en un mundo húmedo, cambiante y lleno de oportunidades evolutivas.

Y, sin embargo, esas marcas dicen mucho. Dicen que los sauropodomorfos ya estaban allí. Que no eran rarezas aisladas. Que compartían el paisaje con carnívoros pequeños y otros reptiles. Y que su expansión pudo comenzar justo cuando el clima abrió una ventana ecológica nueva.

La historia del dominio de los dinosaurios no empieza con esqueletos enormes ni con cuellos imposibles elevándose sobre bosques jurásicos. Quizá empieza de una forma mucho más humilde: con unas huellas en una roca italiana, dejadas hace 230 millones de años, cuando el planeta cambiaba y unos animales todavía modestos empezaban a ocupar el futuro.

Compartir esta historia

Artículos relacionados