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Ciencia

Encontraron un “estanque de la muerte” ya desaparecido en las profundidades del mar, que podría mostrar cómo fue que sobrevivió la vida inicial en la Tierra

Los nuevos análisis del sedimento del Mar Rojo sugieren que los microbios primordiales de las profundidades brindan una mirada a la forma en que la vida producía energía antes de que la Tierra tuviese oxígeno.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los ecólogos marinos los llamaban “estanques negros de la muerte”. Hace tan solo una década los estanques de salmuera de color azul en las profundidades del mar se creían zonas muertas que agotaban el oxígeno a pesar de la riqueza de extraños extremófilos que los biólogos han encontrado vivos junto a sus márgenes.

Sin embargo, en estos lagos submarinos fenomenalmente salados había vida, y ahora los investigadores hallaron evidencia de un estanque de salmuera que estuvo activo, cuyos remanentes explicarían cómo sobrevivía la vida primordial de la Tierra antes de que abundara el gas oxígeno. Según el nuevo estudio de los científicos a bordo del barco de investigación (R/V) OceanXplorer estos más que extremos extremófilos lograron sobrevivir en este estanque de salmuera ya “extinto” del Mar Rojo hace unos 2.000 a 16.000 años.

Estas especies, escribió el equipo en su estudio para AGU Advances, tal vez constituían “un temprano mecanismo de producción de energía antes del Gran Evento de Oxidación de la Tierra”. Es decir que los microbios habrían preparado el escenario para la colosal inundación de oxígeno que ingresó en la atmósfera de la Tierra desde sus océanos hace entre 2,4 y 2,1 mil millones de años.

Los extremófilos incluyen novedosas formas de filos de Myxococcota, “bacterias de baba” y el no menos asqueroso género Nitrospira, y parecen oxidar el manganeso y el hierro flotantes para convertirlos en minerales “lo que brinda una mirada a cómo podría haber funcionado la vida primordial en la Tierra”, dando indicios valiosos para poder encontrar más estanques de salmuera extintos.

Salmuera en las profundidades

Morgan Chakraborty, candidata al doctorado en geociencias marinas de la Facultad Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y Terrestres de la Universidad de Miami, trabajó con su consejero, el profesor Sam Purkis, sus colegas académicos y la organización sin fines de lucro OceanX en este nuevo estudio. El R/V OceanXplorer de OceanX y su Mariner XL Argus, vehículo de operación remota (ROV), hicieron tres expediciones para investigar cinco estanques de salmuera entre 2020 y 2023.

Dos de los sitios demostraron ser los más útiles para este estudio: uno era un estanque de salmuera profundo y activo, llamado NEOM, en el golfo de Aqaba frente a las orillas norte del Mar Rojo entre Israel, Arabia Saudita, Jordania y Egipto, a 1.770 metros bajo el nivel del mar. Y el otro era el estanque Hume, a 1.370 metros de profundidad sobre la grieta norte del mar Rojo.

“Al igual que el NEOM, este sitio tiene todas las marcas de ser un estanque de salmuera activo”, escribieron Chakraborty, Purkis y sus coautores. La depresión en el fondo marino del Hume incluía capas sedimentarias ricas en esqueletos de calcio-carbonato, de metazoos multicelulares diminutos y una “playa” muy descolorida similar a las zonas microbianas de llamativo color alrededor del estanque NEOM.

“Lo único que falta en este sitio es la salmuera. Por eso consideramos que nuestro segundo sitio del Profundo Hume es un estanque extinto”, dijeron los investigadores.

Personajes salados

Tal vez veas ahora por qué se trató de un proyecto encabezado por geocientíficos marinos y no, por biólogos marinos. Chakraborty, Purkis y sus colaboradores recogieron muestras del sedimento mezclado con materia orgánica en los estanques de salmuera Hume y NEOM. En el caso de Hume, eso incluía esqueletos de equinodermos y otros diminutos fósiles. En NEOM, usaron técnicas metagenómicas para saber más sobre el ADN de los organismos extremófilos que todavía lo habitan.

El equipo usó una técnica similar, la metatranscriptómica, para saber más sobre cómo se expresan los genes de estos extremófilos. Los resultados los llevaron a entender que muchos de estos microbios extremófilos, como los del grupo Candidatus Brocadiae, toman y oxidan minerales, tal vez como forma de generar energía sin acceso importante al oxígeno.

“En conjunto, nuestros datos sugieren que es probable que hayan ocurrido procesos similares en las antiguas cuencas gigantes de sal de otros lugares”, escribieron los investigadores.

Además llevaron a cabo análisis geoquímicos y hallaron que los sedimentos de los estanques de salmuera eran ricos en elementos metálicos como el manganeso, el hierro, el molibdeno y el cobra, a veces en concentraciones 100 veces superiores a la de los sedimentos que hay fuera de estos estanques de salmuera. Ahora, el equipo cree que estos microbios podrían también ser acumuladores naturales de algunos metales preciosos.

“Muchos de estos metales son esenciales para las tecnologías de energía limpia y si entendemos cómo los acumulan, eso podría ayudar en la exploración de recursos”, explicaron.

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