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Ciencia

Encontraron una Venus romana de 2.000 años en Alicante: la envolvieron en plástico y la metieron en una bolsa de Mercadona

Una cabeza de mármol atribuida a la diosa Venus apareció durante unas obras cerca de la antigua ciudad romana de Lucentum. La pieza es excepcional, pero su traslado inicial en una bolsa de supermercado y las contradicciones sobre cómo se produjo el hallazgo han desatado una fuerte polémica.
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Una excavadora abría una zanja cerca de la playa de la Almadraba, en Alicante, cuando entre piedras, cantos rodados y restos modernos apareció el rostro de una mujer esculpido en mármol blanco.

No era una decoración reciente. Los especialistas creen que se trata de una representación de Venus realizada durante el Alto Imperio romano, probablemente en el siglo II. La cabeza habría formado parte de una estatua de cuerpo entero que decoraba la vivienda de una familia adinerada vinculada a Lucentum, la antigua ciudad romana situada en esa zona.

La pieza sobrevivió unos 2.000 años con daños relativamente pequeños. Sin embargo, su primera imagen después de salir de la tierra no fue precisamente la que se espera de un gran descubrimiento arqueológico: apareció envuelta en plástico de burbujas y dentro de una bolsa reutilizable de Mercadona.

Encontraron una Venus romana de 2.000 años en Alicante: la envolvieron en plástico y la metieron en una bolsa de Mercadona
© Desde El Benacantil – Youtube.

Una cabeza de 14 kilos tallada en mármol de gran calidad

La denominada Venus de Alicante pesa 14 kilos y mide 22,22 centímetros de alto por 19,78 de ancho. Presenta un peinado de inspiración helenística, con el cabello ondulado, raya central y un recogido posterior característico de distintas representaciones de Afrodita y Venus.

Una primera inspección realizada por José Miguel Noguera, catedrático de Arqueología de la Universidad de Murcia y especialista en escultura romana, confirmó que no se trataba de un busto independiente. La conservación del cuello y sus dimensiones indican que perteneció probablemente a una figura de tamaño natural.

El mármol también llama la atención por su calidad. Su procedencia todavía debe confirmarse mediante análisis, pero los investigadores consideran posibles las canteras de la isla griega de Paros o las de Carrara, en Italia. El Ayuntamiento encargó un estudio exhaustivo que incluirá especialistas en mármol y restos de policromía.

El descubrimiento ocurrió antes de lo anunciado oficialmente

La controversia comenzó cuando surgieron versiones diferentes sobre la fecha y las circunstancias del hallazgo.

La cabeza fue encontrada por varios operarios durante la tarde del 11 de mayo de 2026. Sin embargo, una comunicación inicial de la concejala de Cultura situó el descubrimiento el día 20. La fecha fue corregida después de que grupos de la oposición reclamaran explicaciones.

También se cuestionó que la empresa arqueológica encargada de supervisar las obras no hubiera sido avisada antes de abrir aquella zanja. Según la reconstrucción ofrecida posteriormente por responsables municipales, los trabajadores paralizaron la actividad al reconocer la pieza y alertaron al jefe de obra. La cabeza fue protegida con plástico de burbujas, introducida en la bolsa y trasladada para su evaluación.

Al día siguiente, especialistas revisaron el terreno para comprobar si permanecían allí el cuerpo de la estatua u otros elementos asociados. No encontraron más partes. La Venus apareció en una capa de tierra removida y mezclada con materiales de distintas épocas, por lo que había perdido su contexto arqueológico original.

Una bolsa no es el verdadero centro de la polémica

La imagen de una escultura romana dentro de una bolsa de supermercado resulta impactante, pero no significa necesariamente que la pieza fuera dañada por ese traslado provisional. Llegó en buen estado y posteriormente fue limpiada y depositada en instalaciones museísticas para su conservación y estudio.

El debate más importante está en si la apertura de la zanja contó desde el principio con la supervisión exigida, por qué hubo confusión sobre la fecha y si se documentó correctamente el lugar antes de continuar las obras.

Mientras el Ayuntamiento defiende que se actuó con rapidez una vez detectada la cabeza, la oposición habla de improvisación y exige reconstruir toda la cronología. La empresa constructora fue objeto de un expediente por no avisar previamente a los arqueólogos responsables.

La bolsa terminó convirtiéndose en el símbolo perfecto de una historia llena de contrastes: una obra tallada hace dos milenios para una residencia aristocrática romana, enterrada durante siglos y recuperada en una zanja moderna con el recipiente que alguien tenía más a mano.

 

 

Fuente: Xataka.

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