Las enormes cicatrices que atraviesan Venus
Venus fue considerado durante mucho tiempo un planeta geológicamente apagado. Sin océanos y sin una tectónica de placas comparable a la terrestre, muchas de sus estructuras se interpretaban como cicatrices formadas hace más de 100 millones de años. Un nuevo estudio sugiere ahora que algunas de sus grietas gigantes todavía podrían estar moviéndose.
Investigadores de ETH Zurich desarrollaron simulaciones 3D para estudiar los grandes valles de ruptura, conocidos como rifts. El trabajo, publicado en Nature Geoscience, concluye que varias regiones parecen geológicamente jóvenes y podrían seguir activas o haber dejado de moverse hace relativamente poco tiempo.
Estos valles aparecen cuando la corteza se estira, adelgaza y comienza a separarse. En Venus, algunas estructuras alcanzan hasta 10.000 kilómetros de extensión. Determinar su edad resulta complicado porque el planeta no tiene agua líquida ni los procesos de erosión que modifican rápidamente el paisaje terrestre.
Venus podría seguir teniendo actividad geológica.
Tres grandes sistemas de grietas conservan bordes anchos y elevados. En simulaciones 3D, esas formas aparecen cuando la corteza todavía se separa o cuando dejó de hacerlo hace relativamente poco.
Los modelos que mejor encajan… pic.twitter.com/eSKDt1tUwf
— Iceebook (@iceebook_) July 24, 2026
Una señal escondida en los bordes
Los modelos anteriores eran principalmente bidimensionales y utilizaban representaciones simplificadas de las rocas. Podían explicar cómo comenzaba una fractura, pero no mostraban con precisión qué ocurría con la topografía después de que el movimiento se detenía.
El equipo liderado por Xi Yang creó modelos 3D que combinan temperatura, deformación y propiedades mecánicas de la corteza. Las pruebas revelaron un indicador útil: los flancos elevados que aparecen a ambos lados de los valles.
Cuando la fractura sigue activa, o se detuvo recientemente, esos bordes permanecen altos y anchos. Después, la corteza se relaja y los flancos comienzan a hundirse y aplanarse. Cuanto más antiguo es el sistema, menos marcada resulta esa elevación. En Venus, este cambio se debería principalmente a la relajación de la corteza y no a la erosión.
Tres regiones presentan señales recientes
Los científicos compararon sus simulaciones con los datos topográficos obtenidos por la misión Magallanes de la NASA durante la década de 1990. Así encontraron estructuras reales cuyos bordes coinciden con el perfil esperado para un rift activo o recientemente detenido.
Entre las zonas destacadas aparecen Ganis, Dali y Devana Chasmata. Las simulaciones indican además que algunas grietas podrían ensancharse a velocidades de entre tres y diez centímetros por año, una tasa mayor de la que se suponía.
El resultado no demuestra que estas regiones estén moviéndose actualmente. Para confirmarlo será necesario obtener nuevas observaciones de radar y comparar cambios en la superficie con el tiempo. Sin embargo, el modelo permite identificar dónde deberían concentrarse las próximas búsquedas.
Las nuevas misiones buscarán un planeta vivo
El hallazgo llega cuando Venus vuelve a convertirse en una prioridad para la exploración espacial. EnVision, la misión de la Agencia Espacial Europea, tiene como lanzamiento previsto noviembre de 2031 y estudiará el planeta desde su interior hasta la atmósfera superior. Sus instrumentos analizarán la superficie y buscarán señales de actividad geológica reciente.
Comprender si Venus continúa activo permitirá reconstruir cómo evolucionó un mundo de tamaño parecido al de la Tierra, pero cubierto por una atmósfera extrema. También ayudará a interpretar la geología de otros planetas rocosos y exoplanetas.
Venus quizá no tenga placas tectónicas como las terrestres, pero sus enormes grietas indican que su interior todavía podría estar transformando la superficie.