Esa mirada irresistible de tu perro evolucionó para conseguir cualquier cosa de ti

Imagen: DodosD (CC BY-SA 3.0)

Cuando tu perro hace uso de “esa” mirada que no puedes resistir, aquella donde parece estar suplicando algo, con ojos grandes que simulan estar temblando con anhelo, la misma con la que acabas sucumbiendo y dándole lo que quiere… resulta que esa mirada podrá existir precisamente por nuestra respuesta.

Lo cuenta una nueva investigación que ha encontrado que los músculos faciales involucrados en la creación de estas expresiones solo se pueden encontrar en perros, no en lobos, lo que sugiere que nuestros mejores amigos desarrollaron la capacidad específicamente para comunicarse con los humanos. Según la psicóloga Juliane Kaminski de la Universidad de Portsmouth:

Los hallazgos sugieren que las cejas expresivas en perros pueden ser el resultado de preferencias inconscientes humanas que influyeron en la selección durante la domesticación. Cuando los perros hacen el movimiento, parece provocar un fuerte deseo en los humanos de cuidarlos. Esto les daría a los perros que mueven más las cejas, una ventaja de selección sobre otros y reforzará el rasgo de ‘ojos de cachorro’ para las generaciones futuras.

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Dicho de otra forma, el estudio viene a decir que la expansión de un solo músculo puede haber jugado un gran papel en nuestro amor por los ojos de los cachorros. Al parecer, esos ojos grandes y mostrar las lenguas ocurre más cuando hay humanos alrededor que cuando los perros fueron filmados con cámaras ocultas.

Imagen: Pixabay

Como explica Kaminski, los perros pueden ser maestros manipuladores y ponerlo en práctica para ganar nuestro afecto o comida. El equipo de la investigadora centró su atención en cómo evolucionó dicho rasgo. El estudio publicado en PNAS informa sobre la aparición del denominado levator anguli oculi medialis (LAOM), el músculo que levanta la ceja interna como parte de un movimiento facial que los perros han perfeccionado. Según el estudio:

El movimiento hace que los ojos parezcan más grandes, por tanto, más infantiles y potencialmente más atractivos para los humanos. Esta elevación de la ceja interna también se asemeja a un movimiento facial que los humanos producen cuando están tristes, lo que potencialmente provoca una respuesta de nutrición de los humanos.

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Aunque los músculos faciales de los lobos y los perros son similares en otras formas, Kaminski descubrió que (LAOM) está “presente de forma rutinaria en los perros”. Los lobos, por otro lado, normalmente tienen pocas fibras musculares en ese área.

De esta forma, una muestra de perros en los refugios descubrió que utilizaban con mayor frecuencia LAOM para hacer que sus ojos se vieran más grandes cuando se acercaban personas desconocidas. Los lobos en parques silvestres a veces muestran expresiones faciales similares, pero con menos frecuencia y con una intensidad mucho menor.

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Como señala Kaminski, la interacción facial entre humanos y perros ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de este importante vínculo. Se ha demostrado que los perros hacen contacto visual con los humanos cuando se enfrentan a un problema que no pueden resolver. “Mirarse fijamente a los ojos produce un circuito de retroalimentación de oxitocina entre humanos y perros, similar al de madres y niños recién nacidos, que no ocurre con los lobos”, cuenta la investigadora.

De hecho, los perros que levantan las cejas con más frecuencia tienen más probabilidades de ser reubicados en refugios que aquellos que no lo hacen. Esto probablemente ha representado una ventaja evolutiva durante miles de años, y ha llevado a aquellos con la capacidad de dominar el nicho evolutivo de simbiosis con humanos. [PNAS vía ScienceAlert]

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Miguel Jorge

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