Photo: Jin Xu

Todo el mundo sabe que España está a la vanguardia en destrozos al patrimonio artístico. No hablamos solo de la restauración del Ecce Homo de Borja, que encumbró a una mujer llamada Cecilia como una leyenda de este país. También están el San Jorge de Estella, deshonrado por un “maestro de la artesanía” de Navarra, y las tres tallas de madera de los siglos XV y XVI que fueron convertidas en coloridas caricaturas por una vecina de Asturias.

Ahora ha vuelto a pasar, pero esta vez —para variar— ha ocurrido en China. Así quedó este santuario budista de Sichuán, al sudeste del país, después de pasar por un trabajo de mantenimiento con pintura incluida.

Antes:

Después:

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Según el historiador del arte Jin Xu, fueron unos empleados locales “y su pésimo gusto” los encargados de esta fallida restauración. “El peor trabajo de restauración que he visto en mi vida”, dijo Jin. “Me quedé sin palabras”.

El monumento fue tallado en una cueva durante la dinastía Tang, por lo que tiene más de mil años. La restauración acabó convirtiendo a Buda, que ya de por sí estaba en muy mal estado, en el portero de un futbolín de madera.

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Aunque no hay una una vinculación conocida entre los restauradores chinos y sus colegas españoles, la gente no ha podido evitar acordarse del país que hizo de los destrozos un arte. “Los extranjeros también son tontos”, escribió un usuario chino junto a una foto del Ecce Homo. “Todo el mundo en España respira aliviado tras ver que esta horrible restauración ha tenido lugar en un país distinto por una vez”, añadió un usuario de Reddit.