España está a punto de alcanzar una cifra especialmente preocupante. Entre el 1 de enero y el 24 de septiembre de 2026, los incendios forestales han quemado 299.501 hectáreas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, EFFIS.
El dato supone aproximadamente tres veces la media histórica registrada para este mismo periodo, situada alrededor de las 95.000 hectáreas. La mayor parte de la superficie afectada se concentra en los meses de verano, cuando las altas temperaturas, la sequedad del terreno y los episodios de viento favorecieron la propagación de numerosos incendios.
Un verano especialmente destructivo
Los datos de EFFIS muestran un aumento muy acusado de la superficie quemada durante julio y agosto. Fue en esos meses cuando se produjo la mayor parte de los incendios de gran tamaño y cuando el balance anual comenzó a distanciarse claramente de los valores habituales.
El sistema europeo utiliza imágenes de satélite para calcular la extensión de las áreas afectadas, lo que permite realizar un seguimiento prácticamente continuo de los incendios en todo el continente.
Las estimaciones muestran que 2026 se ha convertido en uno de los años más duros para España en términos de superficie forestal perdida.

Los incendios también están disparando las emisiones
La destrucción de vegetación no es la única consecuencia.
Los incendios liberan a la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono acumulado previamente en árboles y suelos. Según los datos de EFFIS, las emisiones de CO₂ asociadas a los fuegos de este año superan ampliamente la media registrada entre 2003 y 2025. Además del carbono liberado durante la combustión, la desaparición de bosques reduce temporalmente la capacidad de esos ecosistemas para absorber CO₂ de la atmósfera.
El impacto ambiental, por tanto, puede prolongarse mucho más allá de la extinción de las llamas.
Septiembre ha dado un respiro
La situación ha mejorado considerablemente durante las últimas semanas.
En la última semana contabilizada por EFFIS se quemaron aproximadamente 472 hectáreas y se registraron dos incendios, unas cifras claramente inferiores a las observadas durante buena parte del verano.
Entre los episodios recientes se encuentra el incendio declarado en Dehesa Boyal, en Puertollano, que afectó a unas 150 hectáreas de superficie forestal. Las labores de extinción movilizaron a más de 160 efectivos y diferentes medios aéreos.
También fue necesario desplegar un importante dispositivo en el incendio registrado en Pedraza, en Ayamonte, donde participaron alrededor de 130 efectivos terrestres y más de una docena de aeronaves.
Dos sistemas que no ofrecen exactamente la misma cifra
El balance europeo no coincide completamente con los datos oficiales españoles.
Mientras EFFIS calcula 299.501 hectáreas quemadas hasta el 24 de septiembre, el Ministerio para la Transición Ecológica situaba la superficie afectada en 273.420 hectáreas hasta el 13 de septiembre. La diferencia responde, entre otros factores, a la metodología utilizada.
EFFIS realiza sus estimaciones principalmente a partir de imágenes obtenidas por satélite, mientras que los datos nacionales incorporan información recopilada y confirmada sobre el terreno.
Por eso, las cifras pueden variar mientras se revisan los perímetros definitivos de los incendios.
Casi 300.000 hectáreas antes de terminar el año
Aunque la actividad de los incendios haya disminuido en septiembre, el balance acumulado de 2026 ya sitúa a España muy por encima de los valores habituales. Con casi 300.000 hectáreas quemadas antes de finalizar septiembre, el año deja una huella especialmente profunda sobre bosques, matorrales y otros ecosistemas.
Y aunque el final del verano suele reducir el riesgo, la temporada de incendios todavía no ha concluido por completo. El balance definitivo dependerá de lo que ocurra durante los próximos meses.