Sacarse el carnet de conducir sin sufrir con el embrague, las marchas o el miedo a que el coche se cale ya es una opción real en España. No se trata de un permiso nuevo ni de una categoría distinta, sino del permiso B tradicional con una anotación especial: el código 78.
Ese código indica que el conductor se examinó con un vehículo de transmisión automática y, por tanto, solo puede conducir coches automáticos. La Dirección General de Tráfico ya recogía esta limitación en la Instrucción 2019/C-134, que recuerda que si el aspirante realiza la prueba práctica con un vehículo automático, esa circunstancia debe figurar en el permiso y solo habilita para conducir vehículos de esas características.
La idea parece menor, pero empieza a ganar peso porque el mercado del automóvil está cambiando. Hace años, el cambio automático era una rareza en España. Hoy, con el avance de híbridos y eléctricos, cada vez más modelos llegan sin embrague y sin cambio manual. Según datos citados por laSexta, de los 600.000 permisos B que se emiten al año en España, más de 30.000 ya corresponden a esta modalidad, entre el 5% y el 10% del total.

El mismo carnet, pero con una restricción clara
El proceso para obtenerlo es prácticamente el mismo que el del carnet B convencional. Hay que aprobar el examen teórico, hacer clases prácticas y superar la prueba de circulación. La diferencia está en el vehículo: tanto las clases como el examen se realizan con un coche automático.
Para muchos alumnos, eso reduce una de las partes más estresantes del aprendizaje. No hay que coordinar embrague, acelerador y cambio de marchas. Tampoco existe el miedo a calar el coche en una rotonda, una cuesta o justo durante el examen. Por eso algunas autoescuelas señalan que cada vez más jóvenes lo ven como una opción lógica, sobre todo si en casa ya hay un coche automático o si tienen claro que en el futuro conducirán eléctricos.
La parte delicada llega después. Quien obtiene el permiso B con código 78 no puede conducir un coche manual. La normativa europea actual mantiene esa diferencia: si el examen práctico se realiza con un vehículo automático, el permiso queda limitado a vehículos automáticos mediante el código correspondiente.
Eso significa que la elección no es solo una cuestión de comodidad. También condiciona qué coches podrá usar el conductor en el futuro. No hay problema si siempre alquila, compra o usa vehículos automáticos. Pero puede ser una limitación si necesita conducir un coche familiar manual, una furgoneta de trabajo o un vehículo de ocasión más barato.
Europa ya prepara una salida más sencilla
Hoy, si una persona con código 78 quiere conducir también coches manuales, debe demostrar esa capacidad con un vehículo manual. La nueva Directiva europea sobre permisos de conducción, aprobada en 2025, mantiene la posibilidad de eliminar la restricción si el titular supera una prueba específica o completa una formación específica con un vehículo manual. Esa formación deberá incluir práctica en vía pública y tendrá una duración mínima de siete horas.

La Confederación Nacional de Autoescuelas también resume ese cambio: la futura normativa europea permitirá quitar la limitación mediante una prueba específica o una formación mínima de siete horas, ambas con vehículos de transmisión manual.
Mientras tanto, la limitación sigue siendo importante. Conducir un coche manual con un permiso marcado con el código 78 puede acarrear una sanción de hasta 500 euros y la pérdida de cuatro puntos, según explican medios especializados al interpretar la normativa de tráfico sobre conducir sin el permiso correspondiente para ese vehículo.
El crecimiento de este carnet muestra una transición más amplia. El coche manual todavía conserva mucho peso en España, pero el futuro del mercado apunta claramente al automático. Los eléctricos no llevan caja manual tradicional, muchos híbridos tampoco, y cada vez más conductores jóvenes no sienten la necesidad de aprender una habilidad que quizá nunca usen.
El cambio no será inmediato, pero ya empezó en las autoescuelas. Durante décadas, aprender a conducir significaba aprender a dominar el embrague. Ahora, para una parte creciente de alumnos, conducir empieza directamente sin marchas. Y esa decisión puede hacer el examen más fácil, pero también deja una pregunta práctica: ¿vale la pena renunciar al coche manual antes de saber si algún día lo vas a necesitar?