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Esta especie invasiva de garrapata gigante detecta y persigue a sus víctimas desde decenas de metros

La Hyalomma marginatum vista al microscopio. Se la reconoce porque tiene las patas con franjas de diferente color.
Foto: Adam Cuerden (Dominio Público)

Las garrapatas normales son un parásito pasivo. Se esconde entre la vegetación y espera a que una víctima pase al lado para dejarse caer sobre ella. La Hyalomma marginatum no solo es enorme, además persigue activamente a sus víctimas durante decenas de metros y transmite una enfermedad mortal.

La marginatum es originaria de África y Asia, pero puede cruzar continentes y convertirse en especie invasiva gracias a otra de sus habilidades: parasitar aves migratorias. Sí, llega a nuestras costas por vía aérea. Las altas temperaturas propician que loa pájaros se acerquen a latitudes a las que normalmente no llegaban y con ellos llegan estos repugnantes parásitos. El pasado 24 de julio, las autoridades sanitarias informaron del hallazgo de dos de estas agresivas garrapatas en la provincia de Drenthe, al norte de Holanda.

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Las marginatum tienen un tamaño que dobla al de las garrapatas comunes europeas (seis milímetros y hasta dos centímetros cuando se atiborran de sangre). Normalmente no viven en la vegetación, sino en el suelo, desde donde detectan a sus presas por las vibraciones en el suelo, el calor corporal o su olor. Cuando encuentran una posible víctima, no esperan a que se acerque, la persiguen por el suelo a lo largo de distancias de decenas de metros y durante lapsos de hasta 1o minutos.

La peor parte es que la picadura de la Hyalomma marginatum puede transmitir enfermedades bastante peligrosas. En África y algunas zonas cálidas del sur de Europa es conocida por transmitir la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad para la que no existe vacuna y que, si no se trata con cuidados paliativos, tiene una tasa de mortalidad de ente el 10 y el 40%.

Las autoridades sanitarias holandesas han examinado las garrapatas y han concluido que no son portadoras del virus, pero sí llevan encima la bacteria Rickettsia aeschlimannii, que es causante de un tipo de fiebre que cursa con una molesta erupción cutánea.

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De momento no es preciso tomar más precauciones que las habituales con las garrapatas normales. La mejor manera de evitarlas es no frecuentar zonas con vegetación alta próximas al campo. En el caso holandés, las autoridades del país han pedido a la población que se mantengan alerta y reporten si encuentran una garrapata inusualmente grande correteando por ahí. [Livescience vía Mental Floss]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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