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Esta gigantesca antena abandonada fue un radar secreto soviético oculto en los bosques de Chernobyl

Podría ser el router wifi más épico de la historia, pero esta antena del pasado tuvo una vida muy distinta. En un bosque remoto, a pocos kilómetros de la central eléctrica de Chernobyl, la enorme torre de radar Duga-2 se erige como una reliquia de la terrible gestión soviética.

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El tranquilo bosque que se encuentra al norte de la capital de Ucrania, Kiev, es un lugar perfecto para disfrutar del aire libre, salvo por un pequeño detalle. Forma parte de la zona de exclusión de Chernobyl contaminada con radiación. Y como decíamos, en el interior de estos bosques se oculta otro legado de la Guerra Fría con una reputación, si cabe, mucho más siniestra y misteriosa: el radar Duga.

Hoy cuenta con muy poco del secretismo con el que nació, pero su ubicación nos da una idea de su origen. Una inmensa estructura que se puede ver a kilómetros de distancia, elevándose a través de la niebla en el horizonte, una visión surrealista, como vemos en la pieza de la BBC, que se encuentra entre los árboles del bosque.

Cuando nos acercamos vemos que la estructura es en realidad una masa deteriorada formada por cientos de antenas y turbinas enormes. Y es que Duga-2 fue una de las instalaciones militares más poderosas del imperio comunista de la Unión Soviética. Una mole de 150 metros de altura que se extiende casi 700 metros de longitud, y que los vientos radioactivos han terminado por darle esa forma tan decadente.

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La historia del radar comienza con su construcción a comienzos de la década de 1970, cuando los científicos soviéticos que buscaban formas de mitigar las amenazas de misiles de largo alcance surgieron con la idea de construir un enorme radar sobre el horizonte, uno que rebotara las señales de la ionosfera para mirar por encima de la curvatura de la Tierra. En esencia, la idea era construir un transmisor capaz de detectar misiles a miles de kilómetros.

Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Ingmar Runge (CC BY 3.0)
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Un proyecto titánico que hoy sabemos que nació lastrado: los científicos carecían de una comprensión completa de cómo funciona la ionosfera, y sin saberlo, el proyecto estaba condenado al fracaso incluso antes de que se construyera.

Una propuesta que, cómo no, dio para muchas teorías de la conspiración. La más conocida de todas probablemente sea la del pitido repetitivo, de ahí el sobrenombre “Pájaro carpintero Ruso” por su característico sonido de golpeteo, audible en transmisiones de radio de todo el planeta.

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Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Necator (Dominio público)

Además, en medio de los crecientes temores de una guerra nuclear, la gente comenzó a afirmar que la “señal rusa” de baja frecuencia podría cambiar el comportamiento humano y destruir las células cerebrales.

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Sea como fuere, la explosión en Chernobyl el 26 de abril de 1986 fue el principio del fin de la serie Duga. El complejo se cerró debido a la contaminación por radiación y sus trabajadores fueron evacuados.

Cuentan los historiadores que, dado que se trataba de un proyecto de alto secreto, todos los documentos sobre su operación fueron destruidos o archivados en Moscú. [YouTube, Wikipedia]

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