Vanellope. Imagen: Glenfield Hospital

Esta es una historia insólita con un final aún más sorprendente. Vanellope Hope nació con su corazón fuera del cuerpo, y los médicos le dieron a sus padres menos de un 10% de posibilidades de sobrevivir. Tras tres semanas de vida y tres operaciones, Vanellope vive y tiene el corazón en su cuerpo.

Lo ocurrido es tan inusual que se trata del primer caso en el Reino Unido. El bebé había nacido con la extraña condición de ectopia cordis, donde el corazón no está en su lugar normal en el tórax. Es tan rara, que las estadísticas hablan de cinco bebés con la dolencia cada millón de nacimientos, y la tasa de supervivencia es inferior al 10%.

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En este caso, la condición se descubrió en el examen de 9 semanas de la madre embarazada, y se informó a los padres que la mayoría de familias optan por terminar con la agonía en ese momento. Sin embargo, los padres decidieron dejar que la naturaleza siguiera su curso, y Vanellope ha desafiado todas las probabilidades de salir adelante.

Vanellope. Imagen: Glenfield Hospital

La primera señal prometedora llegó cuando la niña nació por cesárea llorando, ya que ser capaz de respirar normalmente es crucial para la supervivencia en esos primeros instantes. Casi de inmediato, se colocó al bebé en una bolsa estéril para protegerlo contra cualquier infección y para mantener el corazón latiendo mientras permanecía fuera del cuerpo.

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Desde entonces, un equipo de 50 personas del Hospital Glenfield en Leicester ya le han realizado tres operaciones, la primera de las cuales una hora después de que naciera. La segunda operación fue después de una semana de vida. Con ella se pudo hacer un espacio en el pecho de la niña para que el corazón ocupara su lugar. Luego, el órgano se deslizó gradualmente hacia su posición junto a los pulmones.

Vanellope durante la segunda operación. Imagen: Glenfield Hospital

La última operación estaba diseñada para proteger el frágil corazón de Vanellope. Desde entonces, la niña permanece en una condición extremadamente delicada y conectada a una máquina de ventilación.

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Al parecer, a Vanellope le quedan algunas batallas por ganar, pero sus perspectivas ahora se ven mucho mejor, y de alguna forma ha roto con esa fatídica estadística que no le daba casi opciones. Por ejemplo, nació sin un esternón, un problema que el equipo médico necesita abordar en cuanto se recupere de la última operación. Según ha contado a la BBC la cardióloga Frances Bu’Lock:

En el futuro podremos ponerle protección ósea interna a su corazón, tal vez usando impresión 3D o algo orgánico que crezca con ella.

Sea como fuere, que la pequeña siga con vida es todo un logro para la medicina. Vanellope ha logrado sobrevivir a un nacimiento donde, paradójicamente, le faltaba el órgano que nos da la vida. [The Guardian, BBC]