La tortuga gigante de Fernandina (Chelonoidis phantasticus) se vio por Ășltima vez en un viaje en 1906. Desde entonces, no se ha encontrado ningĂșn otro ejemplar de la especie en la isla de Fernandina, y algunos incluso han cuestionado si realmente existiĂł. Hasta ahora, 113 años despuĂ©s.

OcurriĂł el pasado domingo, cuando una expediciĂłn conjunta entre el Parque Nacional GalĂĄpagos y la ConservaciĂłn de GalĂĄpagos logrĂł encontrarla en una parte remota de la isla. Por primera vez en mĂĄs de un siglo, el equipo habĂ­a detectado una tortuga gigante hembra Fernandina adulta.

Se cree que este extraordinario animal tiene mĂĄs de 100 años, lo que significa que durante este tiempo ha logrado “burlar” al hombre escondiĂ©ndose en alguna parte de la zona. Los investigadores han explicado que notaron huellas y el rastro en los alrededores, lo que les hace pensar que hay mĂĄs de estas tortugas en la isla. De ser asĂ­, las posibilidades de reproducciĂłn han entusiasmado a los conservacionistas. SegĂșn Stuart Pimm, un ecologista de la conservaciĂłn en la Universidad de Duke:

NecesitarĂĄn mĂĄs de un ejemplar, pero las hembras pueden almacenar esperma durante mucho tiempo. Puede haber esperanza.

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A diferencia de muchas otras especies de tortugas gigantes que han sido víctimas de la caza y los animales salvajes, la mayor amenaza para la tortuga gigante de Fernandina no es de origen humano. En realidad es el duro hábitat en el que vive. La especie está catalogada como en peligro crítico porque los expertos creen que pueden haber sucumbido a “los frecuentes flujos de lava volcánica que casi cubren toda la isla”.

Para proteger a estas criaturas de un daño irreversible, los investigadores han llevado a la tortuga a un centro de cría de tortugas gigantes en la isla de Santa Cruz. [Motherboard]