La central, en la actualidad,. Foto: AP

La principal hipótesis sobre el accidente de la Central de Chernóbil explica que el reactor número 4 explotó debido a una acumulación de vapor. Más de 30 años después del desastre, un nuevo estudio apunta a que el accidente comenzó de manera muy diferente: con una pequeña explosión nuclear.

Eran las 1:23:04 de la mañana. Los técnicos de la central comenzaron un experimento en el que buscaban comprobar si la energía de las turbinas podía generar suficiente electricidad para alimentar las bombas de refrigeración en caso de fallo y hasta que arrancaran los generadores diésel.

Cada uno de los reactores de la central necesitaba 28.000 litros de agua por hora. Si se producía un apagón eléctrico, los motores diesel entraban en acción, pero tardaban alrededor de nu minuto en alcanzar plena potencia. Los técnicos rusos consideraban ese lapso inaceptable, y por ello trataban de comprobar si la presión del vapor que quedaba en el circuito y llegaba a la turbina eras suficiente como para mantener la energía durante ese minuto. Para poder hacer la prueba en condiciones de seguridad, redujeron la potencia del reactor al mínimo.

El centro de control del reactor 3, gemelo del 4, tras el cierre de la central. Foto: BBC

No era la primera vez que realizaben este experimento. Ya lo habían hecho en 1982, en 1983 y en 1985. En todas esas ocasiones no lograron probar si la turbina funcionaba como querían.

El problema es que los técnicos ignoraron un fallo de diseño en los reactores de la central, de tipo RBMK y que hoy ya no se usan. Aunque resulte un poco contraintuitivo, estos reactores son inestables cuando funcionan a baja potencia. La razón es que el vapor crea vacíos (literalmente burbujas) que reducen la eficiencia del agua a la hora de absorber neutrones. Ello eleva la potencia del reactor, lo que aumenta la temperatura y hace que se genere más vapor y el refrigerante absorba aún menos neutrones. En otras palabras, bajar la potencia del reactor RBMK podía producir un pico de potencia brutal.

El reactor 4 ya estaba inestable y fuera de todos los parámetros de seguridad cuando comenzó la prueba. Los sistemas automáticos de seguridad que insertan barras de control se habían desactivado para poder realizar el experimento, y la potencia se disparó. En aquél momento, alguien pulsó el botón de seguridad para cerrar el reactor insertando todas las barras de grafito que absorben el exceso de neutrones.

No se sabe con seguridad quién ordenó pulsar ese botón, pero fue el error definitivo.

Arriba, en el centro en un grupo de seis pulsadores, el botón de cierre de seguridad que desencadenó la catástrofe.

La punta de las barras de grafito de aquel tipo tenía otro fallo de diseño que hacía que desplazaran parte del refrigerante al entrar en el núcleo. El reactor 3 se sobrecalentó y explotó, reventando la tapa y liberando masivas cantidades de material radioactivo. Pronto la siguió una segunda explosión. Las investigaciones aseguran que la primera explosión la causó la presión del vapor. La segunda no está tan clara, pero se cree que la provocó el hidrógeno acumulado en el reactor o incluso de nuevo el vapor.

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Un nuevo estudio realizado por el físico Lars-Erik De Geer y su equipo de la Agencia Sueca de Investigación en Defensa, el Instituto Meteorológico y la Universidad de Estocolmo arroja una nueva teoría. Según los datos recabados por De Geer, la primera explosión fue nuclear.

Foto: AP
Vista aérea del reactor 3 tras la explosión. Foto: Chernobyl Gallery

Tras el accidente, se registró una elevada contaminación por isótopos de Xenon en la localidad de Cherepovets, a 370 kilómetros al norte de Moscú y a más de 1.000 de la malograda central. El dato es extraño porque no coincide con la dirección que tomó el resto de la contaminación.

De Geer y su equipo analizaron estos isótopos y descubrieron que la zona donde cayeron solo es coherente con una distribución a mucha más altura en la atmósfera, algo que solo podría haber ocurrido con una explosión más potente que la que puede ocasionar el vapor. Igualmente, la estructura de los isótopos apunta a fisión nuclear.

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Por si esto fuera poco, la primera explosión fundió por completo la placa de acero bajo el reactor, de dos metros de espesor. Ninguna explosión de vapor puede provocar semejantes daños. Finalmente, existen testigos que aseguran haber visto un súbito resplandor azulado sobre la central en el momento del desastre, algo que solo concuerda con una explosión nuclear.

Un reactor de tipo RMKB en la central nuclear de Ignalina, en Lituania. Foto: Wikipedia

De alguna manera, la inserción de las barras de combustible no solo produjo un aumento de la temperatura, sino que impulsó las reacciones nucleares en el reactor, provocando una explosión parcial. Si se confirma, eles importante porque contradice completamente la idea (avalada por lo que sabemos de física nuclear hasta la fecha) de que una central nuclear no puede explotar como si fuera una bomba.

Hoy en día aúnhay reactores RBMK en funcionamiento y, aunque las medidas de seguridad se han extremado, el nuevo estudio permitirá diseñar nuevos protocolos de seguridad. Eso por no mencionar que arroja nueva luz sobre uno de los accidentes nucleares mas escalofriantes de la historia. [Nuclear Technology. vía Science Alert]