El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
Photo: AP

La Casa Blanca acaba de emitir una orden que prohibe de manera inmediata cualquier tipo de transacción en Petros, la criptomoneda recientemente emitida por el gobierno de Venezuela y supuestamente basada en sus abundantes reservas petroleras.

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A finales de 2017, Venezuela anunció una medida poco convencional, el lanzamiento de una criptomoneda similar al Bitcoin, pero respaldada por unas reservas de 5.000 millones de barriles de petróleo. La moneda, llamada Petro, solo se podía comprar en dólares o euros. Su lanzamiento era una manera de sortear las sanciones económicas impuestas por países como Estados Unidos e inyectar oxígeno en una economía devastada por la hiperinflación y la caída de los precio del petróleo.

El departameto del tesoro de Estados Unidos ya advirtió que no aceptaría el Petro porque la moneda era, en la práctica, una extensión más del crédito al país y por tanto vulneraba las sanciones ya impuestas. En consonancia con aquella advertencia, la administración de Trump ha extendido las sanciones a la criptomoneda y ha declarado ilegal cualquier transacción con ella desde Estados Unidos.

La medida echa por tierra las esperanzas del ejecutivo venezolano de intentar estabilizar su economía mediante inversiones extranjeras en esta moneda. En declaraciones del director de Caracas Capital, Russ Dallen, a Bloomberg:

Es un fuerte revés. Las criptomonedas no están respaldadas por algo real. La especulación con ellas se basa en la teoría del mayor tonto. En otras palabras, puedo comprar esto a 100, porque se que va a haber un idiota más grande que lo va a comprar a 200. Si sacas Estados Unidos de esa ecuación, reduces mucho el interés y potencial de esa especulación.

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[vía CNBC / Bloomberg]