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Ciencia

Estas enormes estructuras junto a la Pirámide Roja parecían simples rampas, pero los arqueólogos creen que ocultaban algo mucho más avanzado

Una nueva interpretación sugiere que los antiguos egipcios dominaban la gestión del agua mucho mejor de lo que creíamos, y que pudieron utilizar un sofisticado sistema hidráulico para construir sus pirámides.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Durante casi un siglo, los arqueólogos pensaron que dos enormes estructuras lineales situadas cerca de la Pirámide Roja de Egipto eran rampas utilizadas para transportar bloques de piedra. Sin embargo, una nueva investigación plantea que podrían haber sido algo muy diferente.

Un análisis reciente de la pirámide, situada en la necrópolis de Dashur, en las inmediaciones de El Cairo, apunta a que aquellas estructuras eran en realidad grandes presas. Si esta interpretación es correcta, significaría que los antiguos egipcios desarrollaron un sistema hidráulico capaz de llevar agua hasta la zona de construcción hace casi 5.000 años, según una versión preliminar del estudio publicada en npj Heritage Science.

La hipótesis también encaja con un momento especialmente importante para la ingeniería hidráulica. Durante el reinado del faraón Seneferu, época en la que se construyó la Pirámide Roja, comenzaron a aparecer algunos de los primeros ejemplos conocidos de obras hidráulicas a gran escala.

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© UCL Institute of Archaeology

«Aunque los complejos piramidales han sido investigados ampliamente, las infraestructuras técnicas asociadas, como presas, muros de contención frente a inundaciones, canales de desviación y zonas destinadas a los trabajadores, siguen estando mucho menos estudiadas», escribieron los investigadores, un equipo formado por arqueólogos franceses y egipcios.

El faraón que convirtió las pirámides en una obsesión

Seneferu gobernó aproximadamente entre 2613 y 2589 a. C. Durante su reinado impulsó numerosas construcciones monumentales, entre ellas la presa de Sadd el-Kafara.

Según el estudio, esta estructura alcanzaba originalmente unos 14 metros de altura y está considerada una de las presas más grandes y antiguas de las que se tiene constancia. Una gran inundación terminó destruyéndola, pero su construcción demuestra que durante el reinado de Seneferu ya existían proyectos estatales destinados a controlar el agua y reducir el riesgo de inundaciones.

Seneferu también fue el padre de Keops, el faraón responsable de la Gran Pirámide de Guiza. Según información del sitio oficial de la Pirámide Roja, el faraón estaba profundamente obsesionado con la construcción de pirámides.

Esa obsesión tuvo una consecuencia inesperada: los arquitectos egipcios pudieron aprender de sus propios errores cómo distribuir el peso, calcular las proporciones y reforzar las estructuras para evitar que aquellos gigantes de piedra terminaran colapsando.

La Pirámide Roja, la tercera más grande de Egipto, fue el resultado más destacado de ese proceso y es considerada la gran obra de Seneferu.

Una pista escondida en el paisaje

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores realizaron un análisis exhaustivo que combinó imágenes satelitales, documentos históricos y modelos digitales del terreno.

Las dos estructuras estudiadas habían llamado la atención de los investigadores durante los últimos dos siglos. Sin embargo, nunca fueron excavadas desde el punto de vista arquitectónico y todavía permanecen enterradas bajo una gruesa capa de arena. Además, actualmente se encuentran dentro de una zona militar con acceso restringido.

El equipo considera que la combinación de diferentes características geológicas encaja mejor con la idea de una presa de unos 600 metros de longitud.

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Mapa anotado de la ubicación de las estructuras similares a presas. © Landreau et al., 2026

Uno de los detalles más llamativos son sus numerosos recorridos en zigzag. Si se tratara de una ruta destinada al transporte de bloques, su diseño resultaría bastante extraño. En cambio, este tipo de configuración tiene mucho más sentido en una estructura destinada a contener y canalizar agua, ya que existen diseños similares en presas y aliviaderos.

Los investigadores plantean que la estructura podría haber funcionado como un vertedero tipo pico de pato, una barrera utilizada para controlar el flujo del agua en sistemas de drenaje e irrigación.

También parece existir un canal de desviación de aproximadamente un kilómetro que discurre en paralelo a la Pirámide Roja. Su presencia podría indicar que todo este sistema estuvo relacionado con la construcción de la pirámide.

Una hipótesis que todavía necesita ser excavada

A pesar de las evidencias, los investigadores dejan claro que todavía existen importantes dudas. La principal es bastante sencilla: las estructuras no han sido excavadas.

Por eso, el equipo considera que sus conclusiones deben tomarse como una hipótesis que tendrá que ser comprobada mediante futuras excavaciones. Aun así, los investigadores señalan que los elementos identificados podrían servir como puntos clave para confirmar, modificar o descartar su interpretación cuando finalmente sea posible estudiar la zona directamente.

La cantidad de indicios que apuntan en la misma dirección, sin embargo, resulta llamativa. El estudio sugiere que el entorno de las pirámides podría esconder infraestructuras mucho más complejas de lo que se había pensado y que las nuevas herramientas de análisis permiten estudiar ese paisaje con un nivel de detalle que antes era imposible.

Si la hipótesis resulta ser correcta, cambiaría nuestra percepción de la ingeniería del Antiguo Egipto. La gestión del agua habría desempeñado un papel mucho más importante de lo que se creía durante el Imperio Antiguo, hasta el punto de formar parte de la gigantesca maquinaria necesaria para levantar algunas de las construcciones más impresionantes de la historia.

Y puede que la Pirámide Roja no sea el único lugar donde se escondan estas estructuras.

«Lo más probable es que otras obras hidráulicas hayan quedado enterradas en el desierto, esperando a ser identificadas como lo que realmente son», concluyeron los investigadores.

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