Durante las primeras horas del miércoles, astrónomos de todo el mundo dirigieron sus telescopios hacia la Luna. Esperaban detectar un destello, una nube de polvo lunar y, sobre todo, el cráter que debía dejar un cohete de SpaceX al estrellarse contra la superficie. Sin embargo, parece que desde la Tierra no pudieron observar gran cosa. Una nave surcoreana, en cambio, sí consiguió captar lo ocurrido.
El jueves, la Agencia Aeroespacial de Corea del Sur (KASA) publicó las primeras imágenes de la zona donde la etapa superior de un Falcon 9 fuera de control habría abierto un agujero en la superficie lunar. El orbitador Danuri tomó las fotografías durante varios sobrevuelos del lugar del impacto, lo que permitió comparar imágenes tomadas antes y después del choque.
Utilizando su cámara de imágenes del terreno lunar y su cámara polarimétrica de gran angular, el satélite registró una zona de la superficie que parecía considerablemente más oscura después del impacto, con un punto brillante en el centro. La diferencia sugiere que allí se habría formado un nuevo cráter.
«Esta observación ofrece una valiosa oportunidad para estudiar en profundidad los cambios en la superficie lunar y los mecanismos de impacto», señaló KASA en un comunicado.

El cohete que nunca regresó a casa
La historia tiene una curiosa coincidencia. El orbitador Danuri fue lanzado a bordo de otro Falcon 9 exactamente cuatro años antes de obtener estas nuevas imágenes. Se trata de la primera misión lunar de KASA y fue diseñada para recopilar datos y fotografías de la superficie de nuestro satélite que permitan identificar posibles lugares para futuras misiones de aterrizaje.
Los científicos ya sospechaban que Danuri podía resultar especialmente útil durante este extraño accidente. La trayectoria de la nave le permitió pasar directamente sobre la zona del impacto antes y después de que el cohete, con un peso aproximado de 4.000 kilogramos, se estrellara cerca del cráter Einstein a unos 8.700 kilómetros por hora.

Esas eran las estimaciones realizadas en abril por Bill Gray, analista independiente de órbitas y creador de Project Pluto, un software utilizado para rastrear objetos espaciales.
A partir de sus cálculos, Gray y sus colaboradores estimaron que el impacto podría haber generado un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro. Ahora que Danuri ha conseguido fotografiar la zona, los investigadores podrán comprobar hasta qué punto esas predicciones se acercaban a la realidad.
La NASA también tenía previsto observar el lugar con su orbitador de reconocimiento lunar, el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). Por eso, es probable que en los próximos días aparezcan nuevas imágenes que permitan conocer con mayor precisión las dimensiones y características del cráter.
La colisión también dejó una nube de gases
El impacto no pasó desapercibido para los observatorios terrestres. El Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, situado en el Observatorio de Paranal, en Chile, también logró detectar sus efectos.
«Podemos confirmar que el telescopio detectó líneas espectrales de sodio y litio en la nube generada por el impacto, que permaneció visible durante entre cinco y diez minutos», explicó Bárbara Ferreira, responsable de medios del departamento de comunicación del ESO, a CNN.
El sodio probablemente procedía del propio suelo lunar, mientras que el litio podría haber sido aportado por el cohete.
Carl Schmidt, profesor asistente de investigación en astronomía de la Universidad de Boston y responsable de las observaciones realizadas con el Very Large Telescope, explicó a CNN que la nube de sodio y litio alcanzó un tamaño de varias decenas de kilómetros.
Los datos recopilados a partir de este accidente permitirán a los investigadores estudiar mejor cómo se comportan el polvo y las nubes de material expulsado durante los impactos sobre la Luna. También ayudarán a comprender mejor los riesgos asociados a los restos de origen humano que terminan en el espacio.
Este último punto será cada vez más importante si la NASA consigue cumplir su objetivo de establecer una presencia humana permanente y sostenible en la Luna. A medida que aumenten las misiones y la actividad alrededor de nuestro satélite, también lo hará la cantidad de objetos que podrían terminar impactando contra su superficie.
Por ahora, esa misteriosa mancha oscura captada por Danuri parece ser exactamente lo que los científicos esperaban encontrar: la huella reciente de un cohete que terminó su viaje mucho más lejos de lo previsto.