El Instituto Oceanográfico de Ciencia y Tecnología de Corea (KIOST, por sus siglas en inglés) ultima los preparativos para soltar en el mar a Crabster, un cangrejo mecánico del tamaño de un coche diseñado para explorar el fondo oceánico en condiciones difíciles.

El centro lleva más de dos años desarrollando este prototipo autónomo dotado de seis patas y más de 30 articulaciones. Los primeros prototipos a escala más pequeña sirvieron para desarrollar el sistema motriz y de equilibrio.

El que tenga forma de crustáceo no es capricho de sus creadores. Los vehículos sumergibles tradicionales tienen problemas para permanecer estables en lugares donde las corrientes submarinas son fuertes. Por otro lado los impulsores tienden a levantar suciedad del fondo, lo que dificulta la visión. Crabster está diseñado para resistir las corrientes submarinas más fuertes, moviéndose firmemente a una velocidad lenta pero segura de cinco kilómetros por hora, y sin levantar arena o lodo.

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Dotado de un sonar con un alcance efectivo de 200 metros, proyectores de luz y 10 cámaras, Crabster también dispone de dos pinzas multiuso retráctiles que esconde en su primer par de patas, y un contenedor en el que puede guardar muestras.

El vehículo hará su debut dentro de un mes a 200 metros de profundidad. De momento, Crabster no es completamente autónomo. Un cable conectado a su barco nodriza le proporciona energía y comunicaciones. Sus creadores estudian ahora la forma en la que los crustáceos reales nadan para que el vehículo pueda despegarse del fondo marino y desplazarse por sí mismo sin cables. [KIOST vía Gizmag]