Imagen artística del Suskityrannus hazelae.
Ilustración: Virginia Tech, Andrey Atuchin

Los paleontólogos han identificado a un familiar desconocido del T. rex que no medía ni un metro de altura, y cuyos huesos se habían encontrado en los años 90. El descubrimiento está arrojando nueva luz sobre el origen evolutivo de los Tyrannosaurus, al mismo tiempo que nos permite ver cómo eran estas temibles criaturas antes de que alcanzasen un tamaño enorme.

Una nueva investigación publicada en Nature Ecology & Evolution describe al Suskityrannus hazelae, una especie de dinosaurio muy parecido al Tyrannosaurus. Esta criatura vivió durante el Período Cretácico Medio hace unos 92 millones de años, aproximadamente 27 millones de años antes del surgimiento del Tyrannosaurus rex. El Suskityrannus no es un antepasado directo de T. rex, pero su descubrimiento llena un vacío crítico en el registro fósil de dinosaurios tiranosáuridos, ya que solo se conocen unas pocas especies de tiranosáuridos entre el Cretáceo Inferior y el Cretácico Superior.

El nombre Suskityrannus hazelae se deriva de la palabra local Zuni, que significa coyote, de la palabra latina “tyrannus” que significa rey, y del nombre Hazel Wolfe, que fue quién apoyó la expedición en búsqueda de fósiles.

El Suskityrannus medía alrededor de 2,7 y 3,6 metros de largo, tenía una altura de 60 a 90 cm, y no pesaba más de 90 kg. Su cráneo mide alrededor de 32 centímetros de longitud. Para poner el tamaño de esta criatura en perspectiva, era un poco más largo que el cráneo de un T. rex completamente desarrollado.

El paleontólogo de Virginia Tech, Sterling Nesbitt, muestra el fósil de Suskityrannus hazelae que descubrió en 1998 cuando tenía solo 16 años.
Imagen: Virgina Tech

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La nueva especie se conoce gracias a un par de esqueletos jóvenes, encontrados a una distancia de 50 metros el uno del otro, en la cuenca Zuni de Nuevo México. El primer esqueleto fue descubierto en 1997 por Robert Denton, que actualmente es geólogo en Terracon Consultants. El segundo esqueleto, más completo que el anterior, fue descubierto por Sterling Nesbitt, el autor principal del nuevo estudio, en 1998. Sorprendentemente, Nesbitt era un estudiante de secundaria de 16 años en aquel momento, y encontró los huesos mientras participaba en una expedición paleontológica dirigida por Doug Wolfe, coautor del nuevo estudio y paleontólogo en el Instituto de Dinosaurios Zuni.

Durante años, los científicos no estaban seguros de con qué estaban tratando, imaginando que los restos pertenecían a algún tipo de dromeosáurido, como un Velociraptor.

“No sabíamos que estos fósiles representaban a un tiranosáurido hasta más de una década después de que fueron descubiertos”, dijo Nesbitt a Gizmodo. “No fue hasta después de que se descubrieran nuevos tiranosáuridos en China y América del Norte que pudimos comparar nuestro espécimen con otros”.

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Y, de hecho, el descubrimiento conecta a los tiranosáuridos más antiguos y pequeños de América del Norte y China con los enormes tiranosáuridos que surgieron durante el Cretácico Superior.

“El Suskityrannus nos ayuda a restringir el tiempo en que los dinosaurios tiranosáuridos se hicieron grandes, en algún punto después de aproximadamente 92 millones de años, y se convirtieron en los mayores consumidores de carne de aquel momento”, dijo Nesbitt. “En términos más generales, los tiranosáuridos se remontan al Jurásico Medio, hace unos 160 millones de años, pero solo al final del Cretácico se hicieron grandes”.

Nesbitt dijo que el nuevo dinosaurio llena una importante brecha evolutiva, pero sería un error llamarlo “eslabón perdido”. El Suskityrannus “representa una rama lateral de la familia de los tiranosáuridos” y no es “un antepasado directo” del T Rex y otros grandes Tyrannosaurus, dijo.

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Ilustración: Virginia Tech, Andrey Atuchin

Tenía una serie de características físicas únicas: pies largos, una mordida fuerte y dientes afilados y serrados, perfectos para un rápido carnívoro como él. Según Nesbitt, probablemente vivía en un entorno húmedo y pantanoso y se alimentaba de hadrosaurios, anquilosaurios y otra serie de presas.

Ambos especímenes tenían todavía gran parte de su esqueleto, pero faltaban algunas partes de sus manos, pies y cráneo. Los científicos no saben si el Suskityrannus tenía los brazos pequeños como el T. rex o si tenía dos o tres dedos.

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El paleontólogo Thomas Carr de Carthage College dijo a Gizmodo que una ventaja adicional del nuevo estudio es que el Suskityrannus está representado por “más de un escuálido esqueleto”. El hallazgo es importante, dijo, porque reduce la diferencia de tiempo entre los pequeños y medianos Tyrannosaurus, y los grandes. Pero todavía existe una brecha de 12 millones de años entre “el primero de los grandes Tyrannosaurus y los representantes ancestrales de las dos principales poblaciones de los gigantes, como por ejemplo los Albertosaurus”, dijo Carr, que no participó en el nuevo estudio.

El Suskityrannus hazelae puede haber sido mucho más pequeño que el T. rex, pero dada su agilidad y sus dientes de sierra, ciertamente no era una especie con la que meterse.