Image: Pixabay

Hace 74 mil a√Īos, la erupci√≥n del supervolc√°n del Monte Toba desat√≥ toda su furia sobre el planeta. Fue tal la fuerza, que asfixi√≥ a la Tierra en una especie de invierno volc√°nico durante m√°s de una d√©cada, casi exterminando a la humanidad a la sombra de su polvo. O eso era lo que se pensaba hasta ahora.

Una nueva evidencia enterrada bajo la tierra africana, a casi 9.000 kilómetros de la escena de esta explosión colosal, revela una historia diferente: una en la que Toba lanzó su furia mortal, pero de alguna manera, los humanos sobrevivieron e incluso prosperaron bajo la oscura estela de la super-erupción.

Advertisement

Al parecer, cuando el supervolc√°n indonesio vol√≥ su parte superior, cubriendo unos 3.000 kil√≥metros c√ļbicos del √°rea circundante en ceniza volc√°nica, tambi√©n escupi√≥ otras partes casi invisibles: cryptotephra (fragmentos microsc√≥picos de vidrio) bombeados a la atm√≥sfera, que ‚Äúvuelan‚ÄĚ interminablemente con el viento antes de caer a la superficie.

Ahora, y bajo el microscopio, casi 75.000 a√Īos despu√©s, una de esas piezas deslumbrantes llam√≥ la atenci√≥n del geo-arque√≥logo Panagiotis Karkanas, de la Escuela Americana de Estudios Cl√°sicos en Grecia, mientras estaba tamizando sedimentos tomados de un √°rea arqueol√≥gica llamada Pinnacle Point 5-6, ubicado a lo largo de la costa sur de Sud√°frica. Seg√ļn el investigador:

Era una partícula de un fragmento de millones de otras partículas minerales que estaba investigando. Pero estaba allí, y no podía ser otra cosa.

Advertisement

Image: Wikimedia Commons

El an√°lisis posterior de la firma qu√≠mica del fragmento (y de otro fragmento descubierto a 9 kil√≥metros de distancia) confirm√≥ que ambos databan de la s√ļper erupci√≥n. No fue lo √ļnico. Mientras el equipo cavaba, analizando meticulosamente cada cent√≠metro de una columna vertical de 1,5 metros de altura, tambi√©n descubrieron artefactos de piedra, huesos y otros restos culturales de los antiguos habitantes africanos de la tierra.

De manera sorprendente, el registro arqueol√≥gico sugiere que el estallido √©pico de Toba no interrumpi√≥ la vida de estas personas, al menos en la medida en que podemos discernir de sus vestigios de hace mucho tiempo que quedaron en el suelo. Seg√ļn Karkanas:

Estos modelos nos dicen mucho sobre cómo las personas vivían en el sitio y cómo sus actividades cambiaron con el tiempo. Lo que descubrimos fue que durante y después del momento de la erupción de Toba, la gente vivía en el sitio, y no había evidencia de que afectara sus vidas cotidianas.

Advertisement

Image: Pexels

Es m√°s, la evidencia de actividad humana en el √°rea aument√≥ despu√©s de la s√ļper erupci√≥n, contrastando con investigaciones previas que descubrieron que el invierno volc√°nico de Toba llev√≥ a la humanidad al borde de la extinci√≥n, con a√Īos de cielos llenos de cenizas ‚Äútapando‚ÄĚ la luz solar, la vegetaci√≥n de nuestros antepasados y, finalmente, la vida.

¬ŅY c√≥mo fue posible sobrevivir a ello? Aunque todo son hip√≥tesis, los investigadores creen que la vida era m√°s f√°cil en la costa, no solo en general, sino en t√©rminos de antiguas t√©cnicas de supervivencia bajo este tipo de eventos devastadores. Por eso sugieren que tal vez la vida costera, con su proximidad al oc√©ano y la vida marina que contiene, podr√≠a haber sido lo que llev√≥ a estos humanos de la antiguedad a trav√©s de la oscuridad de un invierno volc√°nico mortal.

Advertisement

Sea como fuere, es solo una hip√≥tesis, y lo que s√≠ se puede asegurar ahora es que la gente de Sud√°frica ni se ‚Äúinmut√≥‚ÄĚ ante el poder de Toba hace 74 mil a√Īos, lo m√°s parecido a un apocalipsis en 2 millones de a√Īos. [Nature v√≠a The Atlantic]