Image: Mike Rutzen (Luke Cresswell)

La imagen que vemos muestra a un hombre bajo el mar con las piernas separadas y los brazos extendidos hacia delante. El buzo parece sostener su recompensa en alto, como si fuera un trofeo. Excepto porque no se trata de una captura ordinaria, se trata de un enorme tiburón blanco muy vivo.

En realidad, detr√°s de esta escena se encuentra Sharkman, cuyo verdadero nombre es Mike Rutzen, un tipo que se ha ganado la fama mundial por nadar con los depredadores sin la seguridad de una jaula de buceo.

Advertisement

Image: Mike Rutzen

Rutzen se encuentra en una cruzada para demostrar que los enormes peces que popularizó Spielberg no son asesinos sedientos de sangre, sino criaturas inteligentes y sensibles. No sólo eso, también quiere destacar su condición de especie en peligro: sus mandíbulas pueden alcanzar decenas de miles de euros en el mercado negro.

Para nadar con tiburones y no morir en el intento, Mike ha aprendido a imitar su lenguaje corporal, cambiando su postura en respuesta a sus acciones. De esta forma, el buzo no se ve ni como presa ni como depredador, y los tiburones se deslizan a su alrededor sin alterarse, incluso de vez en cuando le permiten viajar con ellos colg√°ndose de sus aletas dorsales.

Advertisement

Image: Mike Rutzen (Wikimedia Commons)

Cuenta el propio Rutzen que llegar a esta situaci√≥n no ha sido f√°cil. Su cuerpo tiene m√°s de 30 cicatrices de diferentes encuentros cercanos con los animales. Con todo, hace un tiempo decidi√≥ dar un paso al frente para asumir el desaf√≠o final, el fen√≥meno de la ‚Äúinmovilidad t√≥nica‚ÄĚ.

Se trata de un estado natural de par√°lisis, al que los animales a veces entran cuando se enfrentan a una amenaza inminente. En el caso de los tiburones, puede ser inducido gir√°ndolos sobre sus cabezas y masajeando sus hocicos, cerca de los ojos.

Al parecer, los efectos duran alrededor de 15 minutos y han demostrado ser una herramienta √ļtil para los cient√≠ficos que estudian el comportamiento de los tiburones. De hecho, siendo capaz de acercarse tanto al tibur√≥n blanco, Rutzen descubri√≥ que no tienen ojos negros y brillantes como la mayor√≠a piensa, en realidad son azules. [Wikipedia]