El nombre t√©cnico es dislocaci√≥n traum√°tica atlanto-occipitocervical, pero los m√©dicos a menudo la conocen por el nombre de decapitaci√≥n interna. Es una de las lesiones de columna m√°s peligrosas que existen. Solo se conoce un pu√Īado de casos en el mundo que hayan sobrevivido, y Brock Meister es uno de ellos.

Meister, un estadounidense de 22 a√Īos, tiene experiencia en eso de sobrevivir. Cuando naci√≥ tuvieron que reanimarlo porque no respiraba debido a complicaciones en el parto. En su adolescencia tuvo que someterse a radioterapia y quimioterapia para superar un tumor cerebral. Su √ļltimo encuentro cara a cara con la muerte tuvo lugar a comienzos de este mismo a√Īo. Sobrevivi√≥ para contarlo y gracias a ello ha se ha convertido en un digno caso de estudio en los departamentos de traumatolog√≠a.

Brock y un amigo suyo circulaban en una camioneta pick-up cuando una placa de hielo les hizo derrapar. El veh√≠culo se estrell√≥ de lado y volc√≥. En su interior, el cuerpo de Meister se sacudi√≥ violentamente hacia los lados y la cabeza atraves√≥ la ventanilla pese a que llevaba puesto el cintur√≥n de seguridad. Cuando la camioneta dej√≥ de dar vueltas, Brock, a√ļn consciente, quiso¬†salir de ella, pero su amigo se lo impidi√≥. El gesto le salv√≥ la vida.

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Las sacudidas fueron tan salvajes que la cabeza de Brock se había soltado de los huesos y ligamentos que la unen a la columna vertebral. El joven estaba literalmente decapitado. Cualquier movimiento brusco hubiera producido lesiones tan graves en la médula espinal que probablemente lo habría matado.

Muy poca gente sobrevive a una lesión así, pero Meister tuvo mucha suerte. Brock estaba consciente pero le dolía mucho el cuello. El personal sanitario que lo atendió no estaba seguro del alcance de las lesiones internas del joven, así que sujetaron firmemente espalda, cuello y cabeza y lo sacaron del vehículo con mucho cuidado.

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‚ÄúTuve que mirar la radiograf√≠a dos veces‚ÄĚ, explica el neurocirujano Dr. Kashif Shaikh, el primero en ver las heridas de Brock. ‚ÄúNo me cre√≠a que estuviese viendo una lesi√≥n tan rara, y mucho menos que a√ļn siguiese vivo‚ÄĚ. Era la segunda vez que una persona con decapitaci√≥n interna entraba en el hospital Memorial NICU donde lo atendieron.

Ya estabilizado, Brock pasó por una larga operación de urgencia en la que le implantaron tornillos y guías de metal para realinear la columna y sujetarla al cráneo. El joven ha pasado por meses de rehabilitación llevando un colllarín permanentemente y ya ha recuperado el 50% del movimiento en el cuello. [Beacon Health System vía Science Alert]