Cuando se piensa en el poder devastador de una mina, lo primero que viene a la cabeza es la explosión que se produce y su onda expansiva. Sin embargo, resulta que lo que la hace tremendamente letal es la aceleración. Un Land Rover con cohetes en el techo podría ser la solución.

Aunque la guerra moderna implica armas más sofisticadas como el uso de drones y otros dispositivos controlados a distancia, todavía existen soldados humanos sobre el campo de batalla para llevar a cabo las operaciones. Para ellos, uno de los grandes enemigos son las minas terrestres.

Cuando los vehículos blindados militares son alcanzados por estos dispositivos, la parte letal de la mina no es la explosión de fuego, sino la aceleración de la onda de choque, capaz de romper huesos y dañar los vasos sanguíneos.

Ahora parece que hay una solución, una “a lo bestia” como se muestra en el siguiente vídeo. La idea de una compañía con base en el Reino Unido es colocar una serie de cohetes en el techo de un vehículo (en este caso de un Land Rover) para conseguir aplicar la fuerza opuesta que elimine la onda de choque inicial. Los motores de estos cohetes tienen un sensor antiminas capaz de responder en tres milisegundos a las fuerzas de aceleración con otra opuesta e igual.

Como se muestra en la pieza visual, la condición del vehículo después de la explosión es impresionante, sobre todo considerando que una mina de 6 kilogramos acaba de explotar. Desde luego, es una fórmula que promete no hacer picadillo a los soldados, aunque el combo de explosiones asegura quedarse sordo para toda la vida. [DriveMag]