Un informe de la ONU¬†publicado la semana pasada sostiene que nos queda solo una d√©cada para frenar el cambio clim√°tico, lo cual, siendo honestos, no es probable que ocurra. As√≠ que saca tus m√°scaras y arpones porque ¬°nos espera un futuro a lo Mad Max! Seg√ļn una nueva investigaci√≥n, sabemos incluso d√≥nde es m√°s probable que tengan lugar las inevitables guerras por el agua.

Dejando de lado el sarcasmo, el estudio es bastante serio.

Publicado esta semana en Global Environmental Change, el estudio identifica varios puntos cr√≠ticos de todo el planeta donde es probable que los ‚Äúasuntos hidro-pol√≠ticos‚ÄĚ, en el lenguaje de los investigadores, provoquen tensiones geopol√≠ticas y posiblemente conflictos. Los autores del estudio, un equipo del Centro Com√ļn de Investigaci√≥n de la Comisi√≥n Europea (JRC), dicen que los efectos crecientes del cambio clim√°tico, junto a las tendencias actuales en el crecimiento de la poblaci√≥n, podr√≠an desencadenar en la inestabilidad regional y el malestar social en regiones donde escasea el agua dulce y donde las naciones lim√≠trofes tendr√°n que administrar y compartir este producto cada vez m√°s escaso.

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Obviamente, las causas de la tensi√≥n geopol√≠tica y el conflicto son complejas, pero como deja claro el estudio, no debemos subestimar el papel que jugar√° el agua en el futuro. La competencia por la disminuci√≥n de los recursos h√≠dricos, dicen los autores, exacerbar√° las tensiones a escala global en las pr√≥ximas d√©cadas, con ciertas regiones m√°s vulnerables que otras. Pero, ¬Ņc√≥mo es probable que los diversos factores que influyen en la demanda y disponibilidad del agua afecten a las poblaciones de todo el mundo?

El nuevo estudio, dirigido por el científico del JRC Fabio Farinosi, es un intento de responder a esta pregunta crítica y también de crear un modelo que pueda predecir dónde y cuándo podrían surgir futuras guerras por el agua.

Adem√°s de se√Īalar las √°reas geogr√°ficas y los pa√≠ses con mayor probabilidad de experimentar problemas hidrosociales, los cient√≠ficos del JRC tambi√©n esperan iniciar conversaciones entre las partes involucradas para mitigar los conflictos por el agua antes de que surjan.

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El equipo de Farinosi utilizó el aprendizaje automático para investigar los diversos factores que tradicionalmente han dado lugar a tensiones relacionadas con el agua. Un algoritmo estudió episodios previos de conflicto sobre los recursos hídricos, que no son precisamente escasos (consulta esta impresionante base de datos de conflictos relacionados con el agua para tener una idea de cuán comunes son las guerras por el agua en nuestra historia). El algoritmo consideró factores como el acceso al agua dulce, el estrés climático (se consideraron dos escenarios de emisión de gases de efecto invernadero, uno moderado y otro extremo), las tendencias de la población, las presiones humanas sobre el suministro de agua, las condiciones socioeconómicas y más.

Al observar los resultados, los investigadores encontraron que es m√°s probable que surjan conflictos en √°reas donde hay una presencia ‚Äútransfronteriza‚ÄĚ del agua, como un lago, una cuenca o un r√≠o compartidos, y cuando el agua dulce es escasa, la densidad de poblaci√≥n es alta y existes desequilibrios en la energ√≠a o estr√©s clim√°tico. Se identificaron varias √°reas potencialmente problem√°ticas, que incluyen cinco puntos calientes: los r√≠os¬†Nilo, Ganges-Brahmaputra, Indo, Tigris-√Čufrates y Colorado.

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Los investigadores encontraron que el aumento de las temperaturas y el crecimiento de la poblaci√≥n en todo el mundo aumentar√°n las posibilidades de conflictos transfronterizos entre un 75 y un 95% en los pr√≥ximos 50 a 100 a√Īos. Eso no es alentador, pero como se√Īala Farinosi, no significa que cada caso vaya a dar lugar a un conflicto.

‚ÄúDepende de cu√°n preparados y equipados est√©n los pa√≠ses para cooperar‚ÄĚ, dijo en un comunicado. ‚ÄúAqu√≠ es donde esperamos que nuestra investigaci√≥n pueda ayudar, al aumentar la conciencia de los riesgos para que se puedan buscar soluciones desde el principio‚ÄĚ.

Con ese fin, los investigadores del JRC tambi√©n crearon un √≠ndice y un modelo para ayudar a identificar las regiones en riesgo de intensificar los conflictos hidro-pol√≠ticos. Y est√°n trabajando en un an√°lisis m√°s exhaustivo de las cuencas m√°s grandes de √Āfrica en colaboraci√≥n con las instituciones locales.

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Este estudio revela algunas cosas aterradoras sobre el futuro, pero tiene algunas limitaciones clave. Los resultados fueron generados por ordenador y se basan en episodios históricos de conflictos por el agua. Es un análisis normativo que no tiene en cuenta los desarrollos futuros, como los cambios geopolíticos que podrían exacerbar o aliviar las tendencias destacadas en el estudio. El análisis depende de dos escenarios climáticos, pero el futuro podría cambiar si empezamos a frenar las emisiones de gases de efecto invernadero (no te rías).

En cualquier caso, el futuro pinta bastante negro. Si estos modelos son correctos y no afrontamos estos problemas antes de que surjan, corremos el riesgo de estratificar a√ļn m√°sla poblaci√≥n humana. Hay tantos problemas que nos dividen hoy que el cambio clim√°tico solo promete empeorarlos.

[Global Environmental Change]