Imagen: Universidad de Queensland

Los dispositivos de ultrasonidos se conocen y utilizan desde hace tiempo en campos tan diferentes como los submarinos o la medicina, pero hasta ahora tenĂ­an un lĂ­mite sobre los objetos que pueden detectar. Un equipo de cientĂ­ficos de la Universidad de Queensland acaba de pulverizarlo.

Los sensores de ultrasonidos convencionales suelen basarse en cristales piezoeléctricos que vibran cuando se les aplica una corriente. Esa vibración genera ondas de sonido en una frecuencia inaudible para el hombre. Las ondas atraviesan el aire, el agua o los tejidos y rebotan a medida que se topan con materiales más densos. Cuando las ondas rebotadas regresan al sensor, una computadora las interpreta para obtener una imagen del entorno, sea el fondo marino o un feto en el vientre materno.

El nuevo sensor desarrollado en Queensland no usa cristales, sino un disco de silicio de 148 micras de diámetro por solo 1,8 de grosor. Tras este disco hay un láser. Cuando las ondas de sonido llegan al disco y producen el más mínimo cambio en su superficie, el láser lo detecta y muestra una imagen mucho más precisa que la de cualquier sensor actual.

¿Cómo de precisa? Aparentemente precisa a escala nanométrica. Según el profesor Warwick Bowen, uno de los autores del estudio, el dispositivo detecta las vibraciones a escala nanométrica en un chip de silicio. De hecho, puede detectar el movimiento de moléculas individuales de aire alrededor de una bacteria o virus. Su sensibilidad es cientos de veces superior a la de los sensores de ultrasonidos actuales.

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A corto plazo, la tecnología va a revolucionar los instrumentos de diagnóstico, pudiendo detectar enfermedades a nivel celular. Mas adelante puede emplearse en nuevos dispositivos de navegación o para monitorizar dispositivos nanométricos dentro del organismo. [Nature Communications vía Universidad de Queensland]