Lo que vemos en la imagen es el miembro de los Callosobruchus M., una especie de escarabajos. Cuando llega ‚Äúel momento‚ÄĚ su pene se transforma en algo parecido a una monstruosa criatura de una pel√≠cula de John Carpenter. La evoluci√≥n del macho y la hembra en el tiempo es simplemente fascinante.

Se trata de un coleóptero que se ha extendido con éxito a todos los continentes del planeta (a excepción de la Antártida). Lo curioso es que el macho de la especie cuenta con un miembro imponente que cuando se eleva parece cualquier cosa menos un pene.

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El escarabajo macho. DarwinFoundation

Es posible que te est√©s preguntando lo mismo que yo cuando lo vi por primera vez, ¬Ņc√≥mo demonios llevan a cabo la copulaci√≥n? Obviamente, estamos ante una reproducci√≥n traum√°tica para la hembra. Las espinas afiladas del pene perforan y da√Īan el tracto reproductivo femenino durante el apareamiento, de hecho, es frecuente que la hembra trate de golpear con fuerza al macho durante la c√≥pula.

Hasta ahora, se suger√≠a que las espinas del pene no aumentaban el √©xito reproductivo de los machos, es decir, que no ten√≠an ning√ļn valor adaptativo. Esto es precisamente lo que ha estudiado Liam Dougherty, bi√≥logo de la Universidad de Western Australia en Crawley.

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Su trabajo, basado en una d√©cada de experimentos en laboratorio que abarcan 100 generaciones de escarabajos, revela una m√°s que notable historia de adaptaci√≥n y una t√°ctica evolutiva que Dougherty denomina como una ‚Äúcarrera de armamentos sexuales‚ÄĚ. Seg√ļn el bi√≥logo:

Cuando los machos evolucionaron para aumentar el da√Īo masculino, las hembras co-evolucionaron para reducir ese da√Īo, y lo hicieron en m√°s de una forma. Para empezar, el tracto femenino se hizo m√°s grueso a trav√©s de generaciones, haciendo que las espinas fueran menos capaces de perforar el tejido.

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Cuenta el investigador que las hembras fueron desarrollando respuestas en paralelo a la evoluci√≥n del macho, cada vez m√°s peligroso. Esta respuesta evolutiva permit√≠a a las hembras protegerse contra infecciones e incluso con el desarrollo de un tejido capaz de curarse m√°s r√°pido ante el da√Īo ejercido.

Estos hallazgos proporcionan una rara evidencia de cómo el apareamiento traumático puede impulsar de manera simultánea mutaciones adaptativas en ambos sexos.

El pene del macho. Wikimedia Commons

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Sin embargo, el trabajo no responde a una pregunta cuya respuesta le costar√≠a al mismo Darwin. ¬ŅCu√°l es la raz√≥n de ser de un √≥rgano sexual masculino que reduce la vida de la hembra y, tal vez, a la propia reproducci√≥n? Algunos bi√≥logos cre√≠an¬†que estos genitales ‚Äúarmados‚ÄĚ reducen las posibilidades de que las hembras se acoplen con otros machos. Por el contrario, actualmente se ha demostrado que las hembras se aparean con m√°s de una pareja. Seg√ļn Dougherty:

Lo m√°s probable es que las espinas en el √≥rgano var√≠an para aumentar el n√ļmero de huevos fertilizados en comparaci√≥n con los competidores.

En cualquier caso, parece claro que el bienestar femenino se sacrifica a expensas de la aptitud masculina. El apareamiento traumático ha evolucionado porque aumenta el éxito de la fertilización masculina.

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Una cosa parece clara, estamos ante uno de los miembros del reino animal más descomunales y perturbadores que existen. Un pene cuya evolución exacta sigue siendo una incógnita para la ciencia. [Wikipedia, The Royal Society, MMO]