En poco más de un minuto el espectador es partícipe de la escalofriante detonación que tuvo lugar el 28 de febrero de 1954, Castle Bravo. A 80 kilómetros del lugar de la explosión, lo ocurrido sigue poniendo los pelos de punta, así como las extrañas formaciones que se dieron en cuestión de segundos.

En realidad, Castle Bravo fue el nombre en clave que se le puso a la explosión nuclear, la mayor en la historia de Estados Unidos, durante la denominada como Operación Castle. En cuanto a la bomba, de tipo termonuclear, medía 56 metros de largo por 1,37 metros de diámetro, y tenía una potencia de 15 megatones, una auténtica barbaridad (el equivalente a 15 millones de toneladas de TNT).

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Si el vídeo ya es sórdido por sí solo, la extraña formación final, esas capas de “nubes” que parecen estar cubiertas por el hongo, lo hace todo mucho más irreal, ¿de qué se trata?

Son las denominadas como nubes de Wilson (o de condensación transitoria). Básicamente, son muy parecidas a las nubes normales, aunque solo observables en las grandes explosiones en aire húmedo. Cuando se detona una bomba nuclear o explosivos con un aire lo suficientemente húmedo, la “fase negativa” de la onda de choque causa una reducción de la densidad del aire que rodea la explosión, pero no el que la contiene.

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Image: nubes de Wilson (Wikimedia Commons)

Se denomina rarefacción, y esta lleva un enfriamiento temporal del aire, que a su vez causa la condensación de parte del vapor de agua contenido en él. Cuando la presión y la temperatura vuelven a la normalidad, la nube de Wilson se disipa.

Por cierto, la duración de la nube de Wilson durante las explosiones nucleares aéreas puede disminuir por la radiación térmica de la bola de fuego, la cual calienta la nube por encima de su punto de condensación y evapora las gotas. [Reddit]