Los ingenieros de la NASA protegen los escapes de sus cohetes espaciales con una densa espuma que sella la salida y evita que entre el polvo o la humedad. Cuando llega el momento de encender el cohete no se molestan en retirar esta tapa. Simplemente encienden el motor y dejan que los 9,2 millones de libras de empuje del SLS hagan su trabajo.

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Por citar una referencia, 9,2 millones de libras de empuje equivalen a 34 veces la potencia de un Boeing 747. El SLS es el cohete m√°s potente que tiene la NASA y el principal candidato para llevar al ser humano a Marte en la c√°psula Orion.

Si los sellos no se retiran es porque precisamente están pensados para desintegrarse al comenzar la ignición. Los pocos fragmentos que sobreviven suelen aparecer a distancias de 450 a 600 metros.

En el centro de pruebas orbitales de Promontory, en Utah, han probado una nueva espuma para sellar las toberas y por eso han granado a c√°mara lenta el comienzo de la ignici√≥n. El v√≠deo es todo un espect√°culo para los amantes de la ingenier√≠a espacial. Aparte de los trozos de espuma, el anillo de humo que nace al arrancar el motor es vapor de agua condensado producto de la diferencia s√ļbita de presi√≥n. En cada prueba de dos minutos del motor, el chorro que sale de la tobera alcanza los 3.300 grados celsius. [v√≠a NASA‚Äôs Marshall Center]

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