Cuesta mucho creer que las esculturas creadas por John Edmark sean reales, y sin embargo lo son. El fascinante movimiento no es cosa de CGI, sino de un minucioso dise├▒o que se inspira en la proporci├│n a├║rea y en elementos de la naturaleza como las pi├▒as, el brecol, o los girasoles.

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El truco para que estas esculturas parezcan fluir y moverse como si estuvieran vivas se sustenta en las matemáticas y no es para nada simple. Las esculturas están formadas por elementos que se duplican de manera progresiva siguiendo el número áureo o proporción áurea. Cada nuevo elemento duplicado rota 137,5 grados (la versión angular del número áureo) respecto al eje central del objeto.

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Ese mismo patrón es el que siguen algunas formaciones vegetales como las piñas. Edmark, de hecho comenzó a fijarse en ello haciendo girar objetos naturales que tienen propiedades similares, como alcachofas o cactus (abajo).

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El truco no acaba ah├ş. En el caso de los v├şdeos es f├ícil porque juega con el n├║mero de fotogramas para sincronizarlos con el patr├│n de giro. Para los espectadores reales, Edmark usa luces estrobosc├│picas que parpadean cada vez que la escultura gira 137,5 grados provocando el mismo efecto visual de crecimiento. Una aut├ęntica obra de arte que hay que agradecer a las matem├íticas. [v├şa John Edmark]