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Estos científicos se dedican a pulverizar smartphones para concienciarnos del impacto ambiental de su contenido

Imagen: University of Plymouth

Probablemente no te pares mucho tiempo a pensar de qué está hecho tu smartphone. Pero tal vez deberías, porque todos estos teléfonos son un compendio de metales y minerales increíblemente variado provenientes de todo el planeta.

Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Plymouth está tratando de desmitificar su lista de ingredientes, con la esperanza de remover conciencias sobre el impacto ambiental y humano que tienen nuestros dispositivos. Y lo están haciendo de la manera más bruta posible: moliendo los teléfonos y midiendo cada elemento de su interior.

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Como muestra preliminar de su trabajo, acaban de publicar el vídeo que aparece a continuación y en el que se detalla el análisis químico del equipo de un iPhone 4S. Arjan Dijkstra, un profesor de petrología ígnea y uno de los principales científicos del proyecto, dijo que inicialmente su equipo detectó al menos 39 elementos en el teléfono. Podrían haber detectado más, dijo, pero “solo querían enfocarse en los más abundantes”, para lo que querían demostrar. (Otros expertos me dijeron que un iPhone contiene aproximadamente 75 elementos).

El primer paso para poder determinar que elementos contiene el teléfono es tan científico como dejarlo caer en una licuadora. Después de picar el teléfono en una mezcla de polvo fino y pequeños trozos, el material se mezcla con peróxido de sodio en pequeños crisoles y se calienta a 480 grados centígrados. El peróxido de sodio, explicó Dijkstra, oxida todos los metales para que luego puedan disolverse en una solución débil de ácido nítrico. La composición elemental de esa solución se analiza luego con precisión utilizando un espectrómetro de emisión óptica.

Hasta ahora, el trabajo ha servido en gran medida para verificar lo que ya sabíamos acerca de los smartphones: que contienen muchos ingredientes. Las partes de un teléfono contienen elementos comunes como el carbono y el hierro (ambos se encuentran en el cuerpo de acero del iPhone 4S, y posteriormente han sido reemplazados con aluminio). También contienen unos más exóticos que a menudo son descritos como metales “raros” o “críticos”: tungsteno, cobalto, molibdeno y otros metales mucho más peculiares como el dysprosium, neodimio, praseodimio y gadolinio, por mencionar algunos.

Estos metales solo se extraen en pequeñas cantidades cada año, pero son absolutamente esenciales para el funcionamiento de la tecnología moderna.

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Imagen: University of Plymouth

Muchos de los elementos que han aparecido en el análisis del iPhone aparecen en el último informe ambiental de Appleque detalla sus esfuerzos para reducir el uso de metales extraídos reforzando sus programas de reciclaje— y otros no. La mayoría de los metales raros se reciclan a tasas muy reducidas en la actualidad, lo cual resulta desafortunado porque la minería a menudo conlleva un alto costo ambiental. Si se hace sin la supervisión adecuada, también puede provocar graves abusos contra los derechos humanos. Por ejemplo, la minería de cobalto, que se lleva a cabo principalmente en la República Democrática del Congo, está estrechamente relacionada con el trabajo infantil. En esta misma región devastada por la guerra, la minería de estaño, tungsteno y tantalio alimenta los conflictos armados.

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Ser más transparentes con lo que contienen nuestros dispositivos puede ayudar a concienciar sobre el impacto que tienen. Por ejemplo, al cuantificar los metales más abundantes en el 4S, los investigadores pudieron estimar que para conseguir los 142 gramos del dispositivo fue necesario extraer entre 10 y 15 kilogramos de rocas.

“Esperamos que los consumidores ahora puedan mirar su teléfono con otro prisma, no solo como un artilugio de alta tecnología, sino también como un artículo que se fabrica a partir de materias primas, que deben ser extraídas del suelo”, dijo Dijkstra. “Por lo tanto, cada teléfono nuevo equivale a un agujero en el suelo del tamaño de una roca de 10 o 15 kg, de hecho, son un montón de agujeros diseminados por todo el mundo. A menos, claro, que estén hechos de materiales reciclados.”

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Quizás esta prueba anime a Apple a acelerar sus esfuerzos con el reciclaje. Mientras tanto, este equipo está analizando más teléfonos, con especial atención a las tierras raras, cuya extracción produce altos niveles de desechos tóxicos, y a elementos como el cobalto y el tántalo, conocidos por alimentar los conflictos armados.

Su proyecto depende de donaciones voluntarias, por lo que si tienes un teléfono viejo y estás pensando en tirarlo a la basura, ahora puedes darle un mejor uso.

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