Image: Will y William (WC)

A√Īo 1903, W. McClaughry ingresa a Will West en la Penitenciar√≠a de Leavenworth en Kansas. Sin embargo, por el camino no deja de pensar en la cara del criminal. Estaba seguro de que ya lo hab√≠a encerrado dos a√Īos antes, parec√≠a tener una especie de d√©ja vu.

Ocurre que West jamás había pisado Leavenworth antes de ese día, y su caso iba a exponer uno de los mayores agujeros que existían en las sistemas de las penitenciarías de Estados Unidos.

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En el pasado y hasta principios del siglo XX, las huellas dactilares no se habían instaurado, por lo que si alguien tenía la mala suerte de ser confundido físicamente por un criminal, esa persona podría estar en un grave aprieto.

Will West había sido condenado por un delito menor en 1903, pero al llegar a la Penitenciaría de Leavenworth en el noreste de Kansas, se le informó que ya estaba en prisión cumpliendo una sentencia de cadena perpetua por asesinato en primer grado.

Image: Alphonse Bertillon (Wikimedia Commons)

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Lo que ocurrió fue que al revisar su caso a través del sistema de identificación Bertillon en la prisión se observó que su rostro coincidía completamente con el de otro criminal.

Dicho método era la técnica de la época para la identificación criminal. Desarrollada por el experto en escritura francés, criminólogo e investigador de biometría, Alphonse Bertillon, desde 1887 se implementó en todas las penitenciarías de Estados Unidos para que pudieran llevar los informes detallados para los internos. En realidad no era nada más que una simple foto criminal, junto con una descripción detallada del rostro de la persona que se le atribuye.

Funcionó más o menos bien, ya que los delincuentes se identificaban por su fotografía y su nombre completo, o al menos así lo hizo durante un corto espacio de tiempo. Dos décadas después emergió una persona que tenía un parecido sorprendente con otra, a pesar de lo improbable de tal situación, y que, curiosamente, estaban en la misma prisión, y con el mismo nombre inicial.

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Image: Método Bertillon (Wikimedia Commons)

Ese hombre era Will West.

Dos a√Īos antes de que ingresara en prisi√≥n, en 1901, un criminal condenado llamado William West lleg√≥ a la Penitenciar√≠a de Leavenworth. En lo que se consider√≥ un procedimiento formal, McClaughry, el hombre encargado de los registros, tom√≥ sus mediciones a trav√©s del sistema Bertillon, compil√≥ un documento para el archivo del preso, y le inform√≥ sobre las reglas en la prisi√≥n, as√≠ como el n√ļmero de su celda.

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En 1903 McClaughry recibi√≥ a otro criminal: Will West. Le tomaron una foto y se midi√≥ utilizando el sistema Bertillon. En el chequeo est√°ndar apareci√≥ el nombre de William West en los archivos de la prisi√≥n. El empleado le pregunt√≥ al hombre: ‚Äú¬ŅY ahora qu√©? ¬ŅQu√© has hecho ahora?‚ÄĚ. Confundido, Will respondi√≥ que era su primera vez all√≠ y la primera vez que lo deten√≠an.

Image: Huellas de William Herschel (WC)

Al principio McClaughry no se sorprendi√≥, cre√≠a que como casi todos los criminales, trataba de enga√Īarle. Sin embargo y para su sorpresa, result√≥ que el archivo frente a √©l pertenec√≠a a un hombre que todav√≠a cumpl√≠a su condena en la prisi√≥n: William West. Mirando detenidamente el archivo, aquel tipo ten√≠a exactamente la misma estructura √≥sea, la misma longitud de la nariz, la forma de la boca y la posici√≥n de los ojos... que la persona que ten√≠a sentada en la silla, frente a su escritorio.

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Realizó una doble verificación y, efectivamente, todo era completamente idéntico, como si un clon del recluso estuviera sentado frente a él.

Image: Will y William West (WC)

El caso llamó la atención del FBI, quienes comenzaron a buscar nuevas soluciones. En 1904, en la Feria Mundial de St. Louis, McClaughry conoció a un hombre llamado John K. Ferrier, un oficial de Scotland Yard.

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Ferrier le explic√≥ a McClaughry c√≥mo hab√≠an adoptado el m√©todo de identificaci√≥n por huellas dactilares hac√≠a unos tres a√Īos antes. Los resultados desde entonces hab√≠an sido precisos.

McClaughry tomó nota y adoptó el sistema en Leavenworth. El éxito del nuevo sistema fue tal que no tardó mucho en establecerse como estándar en Estados Unidos. [BlackThen, DailyMail]