¿Quién quiere bastones de esquiar cuando puede tener unos propulsores de mano a reacción? Dreamscience Propulsion es una compañía dedicada a desarrollar sistemas de propulsión eléctricos para que los deportes extremos como el parapente, o el snowboard sean un poquito más extremos.

La compañía trabaja con unos impulsores eléctricos montados sobre una barra. La primera versión pesaba ocho kilos y estaba pensada para parapente, pero los ingenieros de Dreamscience quieren que sea más ligero y más potente. Los avances en baterias han permitido, entre otras cosas, integrar un motor eléctrico de alta potencia que hace girar las turbinas a 30.000 revoluciones por minuto sin generar calor.

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Las pruebas con el dispositivo han alcanzado velocidades de 80 kilómetros por hora con una tabla de snowboarding sobre terreno llano. Ahora, sus creadores están afinando el modelo para lanzar la primera versión comercial. Esperan poder hacerlo por un precio de unos 5.000 dólares. Es muy caro, pero también parece más divertido que un Segway. [Dreamscience vía Gizmag]