¿Estamos más cerca de una guerra global de lo que creemos? Una encuesta realizada por la firma YouGov en varios países europeos muestra una tendencia alarmante: entre el 41% y el 55% de los consultados cree que una tercera guerra mundial es “muy probable” en los próximos 5 a 10 años. La percepción de amenaza crece en paralelo a un dato igual de inquietante: la mayoría de los europeos no confía en que sus fuerzas armadas puedan protegerlos.
Una percepción de vulnerabilidad militar

El estudio arroja un dato contundente: solo una minoría en Europa occidental cree que sus fuerzas armadas estarían preparadas para enfrentar un conflicto global. En Italia, apenas un 16% expresa confianza en su defensa nacional, mientras que en Francia la cifra asciende a un 44%.
En cambio, Estados Unidos muestra una realidad distinta: un 71% de los estadounidenses sí cree que sus fuerzas armadas pueden protegerlos ante una eventual guerra mundial. La diferencia podría estar influenciada por el curso prolongado de la guerra en Ucrania, que ha evidenciado las limitaciones logísticas y estratégicas de la OTAN frente a amenazas convencionales como Rusia.
La respuesta de la Unión Europea

Ante este panorama, la Unión Europea ha comenzado a tomar medidas. Según el Eurobarómetro de marzo de 2025, el 66% de los ciudadanos quiere que la UE tenga un papel más activo frente a las crisis globales. Un 36% señala la defensa como la prioridad más urgente.
En respuesta, explica Escenario Mundial, la Comisión Europea lanzó el plan ReArm Europe/Readiness 2030, que autoriza a los países a destinar hasta el 1,5% del PBI nacional a gasto militar sin penalización por déficit. Además, se estableció un fondo de €150 mil millones en préstamos para compras conjuntas de armamento. El gasto total en defensa creció un 30% desde 2021, alcanzando los €326 mil millones.
Más allá de las cifras
La encuesta de YouGov no solo mide estadísticas: expone un cambio cultural. La idea de una nueva guerra ya no parece lejana o improbable. Y aunque las instituciones europeas buscan reforzar su capacidad de respuesta, la incertidumbre geopolítica sigue alimentando el temor colectivo.